Amaderada Cereza [+18] (parte 4 de 6)

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Pero Drake dejó de acariciar mi sexo, y con la perlada lubricación del mismo, recorrió más arriba, deslizándola hacia la entrada superior y haciéndome vibrar al segundo. Era una sensación desconocida, placentera y al mismo tiempo plagada de adrenalina. Álex extrajo los dedos de mi boca, y a continuación recorrió la curva de mi mandíbula, bañándola con la saliva que impregnaba su mano. Después accedió a mis pechos que colgaban boca abajo y los apretó fuertemente contra mi piel, estremeciéndome por completo y endureciendo mis pezones. Por otro lado, la fricción de Drake sobre mi trasero había dejado de infundirme miedo. Estaba preparada para lo que sucediera, después de todo, Álex estaba conmigo, y él sabe los límites que estoy dispuesta a sobrepasar incluso mejor que yo.
Sin embargo no ocurrió nada. Los deslices de Drake habían cesado y una pequeña oleada de aire embriagó mis sentido por detrás. En seguida se cubrió con el contacto de otra piel, húmeda y caliente que buscaba con vehemencia explotar cualquier recurso de excitación que manase de mi interior. Drake estaba con su boca pegada a mi clítoris, absorbiéndolo y apretándolo contra sus labios fuertemente cerrados. Después deslizaba su lengua por mis pliegues, los abría y cerraba a su gusto, para retomar a continuación el botón de mi delirio. No pude evitar soltar un ligero gemido que retumbó por mis oídos como un eco incesante en una habitación vacía.
Silencio —ordenó la ronca voz de Álex. Tuve que morderme el labio interior para callarme el desecho de emociones que se agitaba en mi garganta. Respiré hondo y mis manos se retorcieron sobre la sábana, apretándola y deseando soltarme las esclavas. No podía moverme y eso lo hacía aún más excitante y enloquecedor. Necesitaba a Álex. Quería gritarlo, que me hiciera suya, que paliara el vacío que crecía en mi interior cubriéndolo por completo con su miembro erecto. Lo amaba, lo necesitaba.
A-Álex —pronuncié turbada entre un amargo gemido.
Schh —dijo él apretando sus dedos contra mi erguido pezón a modo de castigo. Dolía, sí, pero la corriente de adrenalina que emanó de él fue embriagador.
A-Ah —No podía contenerme. Sentía a la perfección mis mejillas ardiendo, mi pecho y la frente empapados en sudor, y las piernas flexionadas temblando cerca de la boca de Drake. Todo era demasiado agonizante y confuso. Sin querer contraje los muslos y su cara quedó atrapada por una milésima de segundo entre mi trasero. Aquello estaba superándome.
¿Quieres correrte, Kate? —preguntó entre mis incontenibles arqueos de espalda.
Sí, Álex—respondí suplicante.
Está bien —dijo recuperando su aterciopelada voz.
Dejó de acariciar mis pechos, y pasó la mano suavemente sobre mi pelo, acogiendo uno de mis mechones y deshaciendo al instante la tela púrpura que me había privado de visión en todo momento.
Córrete. Córrete ahora —murmuró contra mis sentidos.

…continuará…

Por: Crazovey (Escritora de Letras & Poesía) 

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