El pintor padece sinestesia

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Sinestesia: Mientras que el término sinestesia, literalmente, se refiere a una condición médica en la que una o varias de las modalidades sensoriales se combinan entre sí, en literatura se refiere a la representación de una conexión de fuerte vínculo o enlace entre los diferentes sentidos. Los personajes se describen como experimentando una sinestesia. La sinestesia es la fusión de los sentidos.

Se ha escuchado que Van Gogh bebía pintura amarilla, se especula que tenía la idea de que esto le mantendría el espíritu alegre como el color.
Pero su servidor tiene otra teoría, basada en una habilidad que pocos tienen, al probar la pintura puede ser que viera algo que nadie más, que escuchara sonidos que para el resto del mundo eran inexistentes, tal vez, con simplemente escuchar la palabra “amarillo” podía sentir una explosión de sabores en su boca, sentir hielo derretirse en su lengua, oler el mar. No lo se, se trata solo de una teoría.
Ahora, he escuchado que no todos aquellos que formar parte del pequeño porcentaje del mundo cuyos sentidos se entrelazan de este modo, nacieron con ello, pero en ciertos casos alucinógenos pueden hacer el trabajo, dar ese empujón, valga la expresión.
Tal vez, es que los tiempos de mi pensar están mal ordenados, primero fue la pintura, luego los sentidos alocados, el sentir colores, el ver sabores, lo que fue despertado en el pintor Holandés, sí era acrílica, puede ser que los pigmentos taparon arterías, las plastificaron incluso, haciendo el trabajo del colesterol parecer un juego, alocando su sentido del gusto, que contagió a los otros cuatro que entraron en huelga; ahora, si se trató de óleo.. es otra historia, ¿y óleo amarillo? ¡Que va! Peor que una locura, peor que un chiste mal contado, peor que un final feliz en una biografía, estamos hablando de un acertijo señores. Todos bien sabemos que si se trata de aceite y colorante suena a un acertijo de esos que no tienen respuesta.
Eso era él, un acertijo, o simplemente una frase muy difícil de entender.
Pueden ser imaginadas diferentes escenas que han sido relatadas a través de un sin fin de biografías y películas, artículos e incluso mitos sobre el hombre, pero, éste es el que nos llama, como buenos humanos, como seres inclinados al morbo y a los tornillos safados, vamos a repetir esa oración que acompaña cada inició de una conversación en donde sonó y sonará su nombre “El hombre que se cortó la oreja”
-¿Qué debió haber escuchado como para desear no tener dos oídos?- (Claro, es más fácil bloquear un sonido con solo uno que tapar)
Aquí viene su lado de acertijo, más que escuchar, considerando esta idea que he presentado, tenemos otros 4 sentidos, con mas de dos docenas de combinación sensorial que lo pudo llevar a ello.
Aquí una lista de 5 cosas que me llevarían a mi a cortarme una parte del cuerpo.:
1. El oler flores pero probar ceniza.
2. Tocar música pero ver estática.
3. Sentir una mano pero ver a otra persona.
4. Tocar lluvia pero sentir fuego.
5. El ver ojos y escuchar mentiras.

“Me he disparado, Espero que no haya fallado” Según tres artículos leídos tres horas después de media noche y acompañado de el olor de la ultima tasa de café ya frío, eso fue lo que dijo Vincent en su lecho de muerte, catalogada como suicidio (arma de fuego al pecho, siendo específicos.) cuyo efecto de arrancar aliento tardó poco más de día y medio.

¿Y si es que estaba bajo las influencias de la pintura, en el momento que su camisa se pintó de rojo? Me pregunto un Jueves con sabor a Viernes recién empezado.
¿Qué fue lo que probaron sus labios? ¿Fue su primer beso, su última copa de vino, a la tierra bajo la que estaría en menos de cuarenta y ocho horas?
¿Qué paso por los tambores de su único oído? ¿Todos los gritos que no habían sido por dolor, su nombre en boca de un ser amado, el graznido de los cuervos que ya estaban esperándole?
Aquí lo poético, ventanas del alma, ya medio empañadas ¿Qué pasó por sus pupilas? Nada, ese sentido ya estaba siendo ocupado y llevándole a la entrada de une estado de shock.
¿Y que olió? ¿Qué se llevaría como perfume a la vida eterna? No fue el plomo, eso sé, debieron ser todos los girasoles, la frescura del olor a lluvia, incluso el aroma de el mismo óleo que le estaba permitiendo el encuentro entre sentidos por última vez. Era todo, era nada, el plomo se había llevado a los adentros del pintor cualquier lazo entre sus sentidos, la bala cerca del diafragma, el amarillo ya solo corría en el torrente sanguíneo, como una sustancia más, de su espíritu ella ya se había despedido y llevado el color.

¿Que podemos decir? Les tengo la respuesta para este personaje tan colorido,
El pintor tenía sinestesia.

(O estaba completamente loco, tal vez el autor de lo que usted esta leyendo, se encuentra en el mismo dilema.)

Por: Sofía Avila (Escritora de Letras & Poesía)

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2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. elsanax dice:

    Que curioso, me encantó este artículo realmente nunca lo había visto desde este ángulo.

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  2. María Pérez dice:

    Te amoo haces que me guste la poesía ❤️🐤

    Me gusta

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