Autores Cuento Jimmy García Ferrer (España)

Inconsciencia

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Miro el reloj. Las mil y una. Pero por desgracia no es una de esas noches. Esta noche no hay nada que celebrar, esta noche no abundarán nuestros derroches, hay lágrimas en la pared y deseo en las sábanas y un vacío que espera a que vuelvas. Y volverás. Siempre lo haces. Y me encanta.
Hay un nido de pájaros en mi pecho, que te gritan -que te imploran- un gusano más y yo entre risas les aclaro: Ella no es vuestra mamá, ella viene y va y solo ella puede decidir cuándo, no podéis ejercer ninguna fuerza sobre ella. Y ríen y lloran y te siguen llamando. Hay un rumor de termitas en mi cráneo, que muerden y pellizcan y siento un dolor momentáneo. Pero esas termitas son solo mi añoranza y muerden porque creen que así vendrás, que es la única forma de que no te vayas jamás, pero no entienden que no tienes dueño y que tu camino es una mezcolanza de la que solo tú tienes la llave. Y me jode y me abre en canal. Ya ves, aún y así me encanta. Es que es pensarte y no sé hilvanar dos frases. Que será lo que me haces.

Decía que puedo, pero que no quiero. Que no me apetece si no es contigo. Sí lo sé, que no tiene sentido, que no existe el destino, que estamos demasiado lejos en este sendero. Pero no creerás que eso me vaya a impedir caminarlo. Hasta que se caigan los pies a tiras, hasta que te tenga en el regazo y me susurras a escondidas que por fin he cambiado algo y que el camino ahora tiene salida. A veces en la vida solo necesitamos que alguien nos saque de donde estamos. A veces nos equivocamos y creemos que somos como somos, pero créeme, no somos.

Suele mi inconsciencia lanzar dardos como estos cuando me fagocito con mi dolor infundado, cuando arrío las riendas de algo que creía olvidado y voy a dar al mar, que no es el morir. Es el volver a empezar, pero solo si estás a mi lado. Es el desaparecer en mí mismo para encontrarme en ti hasta perderme de nuevo en tu sonrisa y con todo, ser capaz de subir a la cornisa de tu incomprensión y seguir batallando en esta lid. Y muerdo el polvo otra vez, pero contigo morder el polvo es distinto. Contigo es dejar de ser -por un instante- un loco en este laberinto, morder el polvo en nuestra batalla es la posibilidad de tener otro asalto y contigo cada asalto es tener la oportunidad de escalar de nuevo este precipicio. Siempre luché solo para ganar, pero esta vez creo que no me interesa la victoria en este ring. Y es que ya me lo dijiste: Es mejor que no gane ninguno, así esto se alargará sin fin.

Por: Jimmy García Ferrer (Escritor de Letras & Poesía)

https://twitter.com/jimmytrv

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