Lo peligroso de pensar mientras vives

Andaba embolatado con la vida misma. No pensaba ni en recibos, ni deudas, en eso ando limpio, creo que estaba pensando sobre lo que escribiría en la noche, o tal vez en lo importante que es estar en el momento y lugar indicado para que te conozcan y así hagas parte de algún extraño circulo de poder. Uno que te dinamice y empuje hacía algún destino que desconoces.

Había un semáforo estropeando mi automatismo en el cruce de la calle y se me hizo fácil saltar en diagonal (ese pequeño espacio-tiempo en que unos carros paran y los otros están en amarillo esperando su paso) mientras todo estaba pausado. Había una chica que cruzaba como se debe, por la cebra, aunque  iba escuchando música y no se percató de mi premura por atravesar la calle, al verme se congeló y me obligó a hacer un giro detrás de ella para seguir por mi camino y alcanzar a pasar la calle.

Tras virar mi punto de fuga en el giro, observé un salón de belleza, solo había una mujer cortando el cabello a un hombre, alcancé a ver un extraño movimiento que ocurría debajo del delantal gigante que ponen las peluqueras para que no caigan pelos en la ropa, no solo me pareció desagradable pensar que se estaba auto estimulando, sino perturbador,  una mujer sola con un loco, y alrededor de tantos objetos corta punzantes. Un pitido me despertó de mi ensoñación.

Seguía por mi camino, no podía dejar de cuestionarme cuál es el lugar y momento indicado para que las cosas sucedan, y lo que acababa de ver reforzaba mis ideas.  Si no es por esa extraña chica que entorpece mi paso un par de segundos posiblemente el pitido hubiese sido un estrellón del que no creo que hubiera salido bien librado. Cómo se llamará esa extraña chica que cruzaba la calle con actitud solitaria y melómana, será que está soltera, será que debí hablarle, y si es mi alma gemela, no lo sé pero me salvó sin saberlo.

No es loco pensarse en la vida como un camino, en los atajos que queremos tomar para llegar más rápido, en los cruces prohibidos y actitudes rebeldes que nos hacen sentir libres y señores de nosotros mismos, en un cruce de miradas con una mujer que salvará tu vida y no lo sabes. La vida es caprichosa y más si te dedicas a contemplarla.

Ahora estaba pensando en ella, en la chica, en la calle, en la vida, de sopetón escuché gritos, había un grupo de personas alrededor de un cuerpo, la chica lo miraba con impotencia, pensé enseguida que pude ser yo, me acerqué, tenia mis mismos zapatos, me acerque más y tenía mi mismo pantalón, chaqueta, rostro, era yo. Por andar pensando en la vida la perdí.

No alcancé ni arrepentirme, ni a despedirme, no sé para dónde voy. Ya pasaron horas del accidente y sigo esperando, el tráfico es cosas seria hasta para los muertos,  a la final se cumple eso que dicen “uno viene a aprender a este mundo”,  yo aprendí que no es bueno cruzar la calle en diagonal pensando en chicas que me salvaron la vida cuando no lo hicieron. No, no, sí,  no mentiras,  aprendí que no hay que pensar mientras vives, te distrae de tu camino y los carros matan.

Por: Juan Sin Ombligo (Colombia)

 juansinombligo.wordpress.com


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