Alma, tengo miedo

No lo entendía. No lo comprendía. Hasta ahora a las once y media de la noche, con la razón herida por una cuchillada de mi corazón. No me enamoré de vos por error o por inseguridad, no me enamoré de vos por razones hormonales o entusiastas, nada de eso, que por aquí los cuentos de hadas y princesas dejaron de ser reales en pesadillas y cataratas. Cuando descubrí el porqué, no te miento al decirte que me asusté y que al día de hoy todavía no lo logro aceptar por completo.

Te sonará un poco demente u obsesivo pero he notado que hasta el modo en que nos movemos o reaccionamos son bizarramente similares, por no decir iguales (sí, hasta en ello; créeme que cuando descubrí esto no fue nada agradable, intenté siempre hacer algo diferente pero nuestros pasos acaban en la misma dirección). Creencias, pensamientos, palabras son las mismas… pero tus pasiones son diferentes. Sí, nuestra filosofía es la misma pero ambos la encontramos en diferentes maneras. Nuestras especialidades son diferentes. Nuestro arte es distinto.

Si fuéramos un color tú serías azul y yo gris. El azul siempre connotó perfección en lo personal. El gris… siempre melancolía. Lo que quería decirte es que, tengo miedo en diferentes maneras y por la misma razón; me enamoré de mi alma gemela. Ésto, en esta vida y en estos tiempos, es imperdonable. No tenemos alma, claramente es el hipotálamo el que muchos llaman “alma” pero cuando digo “alma gemela” me refiero a vos; que, aunque suene loco, eres mi complemento, eres la mitad idónea de esta quebrantada pieza de porcelana.  Eres la única persona en la que confío, y sé que eres la única capaz de hacerme daño. ¿Pero sabes que? No importa. Nunca ha importado.

Dicen que dos personas si son destinadas a estar juntas lo estarán, pero a mí no me importa si estas lejos o cerca, me da lo mismo; a mí no me importa si me hablas o no, a mí no me importa si me quieres o no, ¡me da igual! Lo único que me preocupa es que no me devuelvas la mitad de mi alma cuando nuestros caminos tomen su rumbo.

Tengo pavor que al irte o yo irme, o ambos irnos yo te quede queriendo y me duela. ¿Qué haré yo, sino sólo escribirte? ¿qué sentiré? ¿quién me ayudará? ¿quién me salvará de ti? Son las dos de la mañana y lloro porque no quiero que la mitad de mi alma me abandone. Tengo pánico porque te quiero. Y no te quiero perder.

Por: Mabel Rosales (Honduras)

asunamrghn.wordpress.com


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Un comentario Agrega el tuyo

  1. lucyzamora dice:

    Uff muy fuerte muy profundo… como un alma gemela

    Le gusta a 1 persona

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