Querida yo del futuro

El cambio de año es una pequeña oportunidad para cambiar de vida. Es curioso como algo tan artificial como la medida del tiempo puede significar que las personas se pongan de acuerdo para hacer propósitos que no han sido capaces de cumplir el resto de los 365 días que hay en un año, decidir apuntarse al gimnasio o dejar de fumar.

¿Qué significa que hoy sea 1 de enero? Realmente, nada. Sin embargo, ese día siempre tiene un tinte especial, como si se tratara de una ocasión para eliminar lo malo de nuestras vidas y comenzar lo que esperamos que la convierta en algo mejor.

María llevaba años intentando que ese espíritu del año nuevo también calase en ella. Los años anteriores había comprado agendas de Mr. Wonderful, se había apuntado a gimnasios (a los que había conseguido ir regularmente durante dos semanas) y había dejado de fumar tantas veces que ya no era capaz de contarlas. Y nada. Todo seguía igual.

Un día se encontró con una amiga y le comentó su frustración, a ver qué solución le aconsejaba ella.

—¿Has probado a escribirte una carta? —le dijo.

—¿Una carta? ¿A mí misma?

—Sí. Escribe una carta a lo largo del año, cuenta en ella tus preocupaciones, lo que quieres conseguir, lo que quieres cambiar y date ánimos o ríñete, como quieras. El resultado es una lista de propósitos algo más personalizada y mucho más factible.

Por probar no se pierde nada, pensó ella, así que en octubre (algo tarde, en realidad) la escribió y la introdujo en un buzón de correos. Esa mañana de enero había llegado el sobre. Allí estaba, sobre la mesa de la cocina como si fuera una amenaza. María llevaba media hora evitando abrirlo. No recordaba qué había escrito exactamente en aquel papel y le daba miedo enfrentarse a ella misma. Por otro lado, le resultaba muy curioso ese temor. Era una estupidez que no se atreviese a encarar sus propios consejos. Abrió la carta con violencia y comenzó a leer:

10 de octubre de 2016

Querida yo del futuro:

¿Qué tal? Bueno, esa pregunta es un poco imbécil, no me vas a contestar. O, mejor dicho, yo ya sabré exactamente cómo estás porque tú eres el yo del futuro. Me estoy liando un poco. Voy a comenzar de nuevo.

Supongo que esta carta la abrirás en enero, ese era el plan. Llevas un año asqueroso, como es habitual en ti, así que voy a decirte exactamente lo que quiero que hagas por las dos y así te ayudo un poco.

Para empezar, deja a Juan de una vez. Llevas cinco años pensando en lo mismo. Sabes que no quieres estar con él y sigues porque no tienes coraje para decirle adiós. Probablemente, mandarle a tomar viento dejarle sea mucho más sano que apuntarse a un gimnasio. Así que, cuando termines de leer esta carta, lo hablas con él y que se vaya a su casa.

No te compres más agendas positivas. La vida no es de color de rosa y hacerlo sólo aumenta la frustración de no sentirte completamente identificada con sus mensajes. “Hacen falta días malos para darte cuenta de lo bonitos que son el resto” no es un consuelo para nadie. Si caes en la tentación, tírala a la basura regálasela a alguien antes de meterla en casa. Te gustan los gatitos, ¿no? Pues este año, agenda de gatitos.

Recupera tus aficiones. RECUPERA TUS AFICIONES. Son tuyas y te definen. Hacer yoga no se te da especialmente bien, no lo intentes más. ¿Por qué no pruebas la equitación? ¿O la pintura? Bueno, la pintura no, que ambas sabemos que eres muy mala y quizá sea contraproducente. ¿Qué me dices de un curso de cocina? ¿Y de fotografía? Siempre has querido una mascota, ¿qué tal un gato de los de la agenda? Podemos llamarlo Mushu, como el dragón de Mulán. ¿Podemos, porfi?

Viaja. Sal con tus amigas de fiesta. Ve a tomar un café de vez en cuando con tus amigas. Las echas de menos y hace mucho que no las ves. Además, si dejas a Juan vas a tener todo el tiempo del mundo para hacer lo que te apetezca. Sabemos que ellas también te quieren.

Ah, por cierto, permítenos darnos algún capricho de vez en cuando. Me apetece mucho un fin de semana en la sierra. Seguro que los primos se apuntan y nos lo pasamos bien.

Bueno, creo que más o menos ya te haces una idea de cómo van las cosas. No seas idiota tonta cobarde. Haz esto por las dos. Este es nuestro año.

Te quiero (es importante recordarlo de vez en cuando, pero cuidado con el exceso de ego).

María del pasado.

 

María levantó los ojos del papel. Llevaba un rato riéndose. Normalmente no se daba cuenta de que tenía cierta gracia. Pero también tenía razón, mucha razón, su amiga cuando le aconsejó escribir la carta, sin duda, muy efectiva. Había llegado el momento de pasar a la acción. Como había escrito dos meses atrás, ese iba a ser su año. Pobrecito quien se empeñara en demostrarle lo contrario.

Por: Buscando a Casiopea (España)

buscandoacasiopea.com


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5 Comentarios Agrega el tuyo

  1. buen método puede llegar a resultar gracias por compartir

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  2. lachiquitita dice:

    Que genial, me gusto. Feliz año.

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  3. torpeyvago dice:

    ¡Nooo! ¡Pobre Juan! Él había hecho el propósito, y con ésta ya van cinco veces, de ser más amable con ella, de demostrarle lo que la quiere… No le van a dejarlo cumplirlo en esta ocasión.
    PS.- No me gustan los gatos. Ni siquiera con orégano y patatas. Para mascotas, en mi casa, ya estoy yo. 😛

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  4. naim80 dice:

    Me gusta. A veces las cosas se ven mejor alejándote un poco.

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