Testículos asados.

Bip bip bip — aló. ¿ hola cómo has estado?

He estado esperando esta llamada toda la semana —afirmó Testículo.

—Lo siento he estado viajando para no recordarte, me has estado extirpando mi espacio —respondió Cáncer.

—Bueno pues te quiero  invitar a un asado. Mi mejor amigo publica su libro ¿me acompañas?

—Sí , claro.

***

—Todos en un asado, estamos acá reunidos observando la gran obra hecha por las manos del hombre que se yergue sobre la mediocridad. Pero aun así sin pretensiones más allá de las mismas alcanzadas por la proeza de sublimar la bajeza humana de esas pequeñas clases a la nuestra, bajeza humana entendido como lo ulterior de la especie en ciertos fondos fangosos, pequeñas clases vistas en el mostrador a grandes clases. Pues todos los que tienen un Martini en la mano se supone que me entienden, jajajaja, con ustedes, el escritor, que como cualquier otro que pueda llamarse escritor, escribe, un aplauso para: Fonchito – dijo el editor.

—APLAUSOS—

Era inevitable, en medio de tanta algarabía, el estaba ahí, flaco, ojeroso, con una camiseta color magenta, con una frase  estampada (No soy Hombre por mis pelotas, eso me hace un Pelotudo) y un jean casi roto, unos converse con motivos exclusivos y un cigarro en la mano. A su lado, estaba su esposa, impávida, expectante y reteniendo el llanto, solo fue que el primer amarillista se le acercase, creo que alcancé a leer perfectamente sus labios  —¿cómo siguen? en lo que les pueda ayudar ahí estaré — estalló.

Los estornudos, la piquiña en la cabeza, el bostezo, son cosas contagiosas, no se demoro el ojo aguado en el ambiente, no se trata de ser agudo, ni frío,  pero el motivo del asado era celebrar mi opera prima como escritor, pero estaba él allí capturando toda la atención  del lugar con una alta tensión, cada segundo que pasaba perdía más adeptos mi historia a causa de la suya, mi historia con tintes parisinos y post periodísticos retrataba la situación actual de la eliminación de las clases medias a causa… —Ese es un hijo de su mami, yo pagué la recepción y  en mi cara me quita mis invitados, ¿quién lo invito? —inquirió Fonchito, cerrando su libro y frustrando su lectura a causa de la epidemia de tristeza que había en el ambiente—, ¿por qué lloran, son acaso todos vegetarianos? Esto es un asado—. Fonchito camina junto a su editor al tumulto, el hombre estaba desmayado, un círculo al rededor de él —déjenlo respirar, un poco de alcohol —grita un extraño. Se despierta, lo entran a mi estudio, indignado le cuestiono su proceder y él me cuenta el drama que los tenía a todos cautivados, una vez se sintió mejor, pidió un taxi, y se fue.

A los pocos minutos me deshice de todos los invitados, firmando los libros con la mano temblereque, entré a mi estudio y comprendí que los elementos que hacen que las historias cautiven a los públicos,  ademas de la porno miseria, las crisis políticas, los adolescentes drogadictos y promiscuos, primeros amores y fantasías eróticas, las historias realmente vibrantes, son las historias de las personas que se conduelen con otras personas y todos unidos se reúnen en torno a sentirse acompañados en el mundo, se agrupan los que tienen un mal a la derecha y los que tienen  otro mal a la izquierda, los que tienen esto se enumeran así y esto otro se enumeran asa, usan camisetas con humor negro, y siempre tienen estacionamiento.

—DESDOBLADO SE OBSERVA A SÍ MISMO—

Fonchito, toma su vaso de ron y su piel roja, se sienta en el escritorio de siempre con su destartalada computadora que quisiera lanzar contra la pared, pero recordando que no tiene dinero para otra, toma un trago largo, escribe en su blog de notas “la sociedad enferma, no quiere cura, busca  a otra sociedad enferma  para así tener una asociación social enferma, las mejores historias están en las neo-religiones llamadas grupos de apoyo”, termina el trago, apaga el cigarro, abre Internet y tipea… grupos de apoyo para… horarios… costos o contribuciones…

—MESES DESPUÉS—

Tras ir a muchos, varios, especies, especialidades y numerosos grupos de apoyo, él estaba ahí, flaco y ojeroso como siempre, contando su prescripción medica “cáncer de testículos”, y después vino mi momento, me adoraron, olvidaron por completo sus dolores tras escucharme, creo que de eso se trata, de darte cuenta que estás mejor que otros, que vale la pena seguir,  ya que hay otros peor que tú que están avanzando, si se preguntan ¿qué les dije para que se condolieran conmigo? Simple, soy escritor, de esos que escriben.

Por: Juan Sin Ombligo (Colombia)

 juansinombligo.wordpress.com


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Un comentario Agrega el tuyo

  1. ¡Qué dolor que da leerlo! :S

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