La última erección

El alma pernocta en el movimiento, tan solo unos meses después del coito la materia denominada cigoto se mueve con energía y empoderamiento, hay vida. El hombre varón a diferencia de la hembra se mueve con menos misterio, trae otro historial en su biología, una más cercana al deseo y frenesí de cosas inconclusas, al menos un intento fallido. Ejemplo de esto es Carlos Bautista  (si cree que es usted, tranquilo no me refiero a usted).

Carlos a la edad de 4 años tenía por maña golpear a sus amiguitos del jardín en la entrepierna, no discriminaba sexo, es más, probablemente así entendió la  diversidad del género: a las patadas, afortunadamente perdió la maña (¿se imaginan lo que sería su vida sexual a las patadas en caso de no haberlo superado?).Sin embargo a los 7 años desarrolló un deseo incontrolable de exhibir sus partes no tan nobles, pero esta nueva actitud no se le trató a tiempo y escaló a una actitud aún más extravagante: bajarle los pantalones a los hombres y mujeres y enseguida bajarse los de él. Un exhibicionismo colectivo a la fuerza. Fue tratado en el psicólogo hasta sus 14 años por dicha condición.

Carlos enfrentó una adolescencia complicada, sin mayor acompañamiento, eventualmente tenía la necesidad de mostrar su virilidad en las horas de descanso en el colegio, cuando estaba en situaciones de alto estrés académico le pegaba a sus compañeros en la entrepierna, el chico estaba fuera de control. La humanidad es débil, entre más patán era su comportamiento más atractivo fue en esa temporada para el sexo opuesto.

No existe mayor engaño que la auto regulación, en cualquier momento de presión estallaría; fluoxetina, leveropramazina, dólex, lo que fuera para calmar sus manías, hacerlo sentir dueño de sí mismo, por ejemplo la masturbación violenta le producían un goce solitario  que no pudo compartir con ninguna pareja, todas lo abandonaban creyendo que era asexual o por su radical comportamiento machista lo asociaban a un homosexual típico homofóbico. No era así.

Llegó a sus treinta años concentrado en un éxito que tapara sus excéntrico comportamiento, casa, carro, beca, colecciones de arte, líder de opinión, un personaje intachable con una esposa indolente y fría que buscaba lo mismo que él:  un posicionamiento social rígido e impenetrable. Pero llegó Ann.

Ann, fue el único Anntojo que tuvo Carlos desde que se re-invento como ese misterioso personaje, que pareciera no sentir nada, la deseó tanto pero no logró una erección, ese fue su karma, y así vivió su sexualidad toda su edad madura, aquel chiquillo exhibicionista ahora no podía disfrutar del placer de una relación sexual, a sus 55 años aún virgen, nunca de mentalidad, al ver su estado bancario en la computadora solitario en la noche en el estudio tuvo una erección, justo después sufrió un infarto fulminante.

El alma de Carlos entró en el cuerpo y se supo cuando el cigoto tuvo movimiento, todo lo que se mueve está vivo.  Pero cuando el alma de Carlos salió del cuerpo lo hizo por la boca con sus promesas inconclusas y con una erección de un intento fallido por ser “normal”.

Todos los Hombres (varones) dejamos intentos fallidos en una última erección- decía el papá de Carlos en su lecho de muerte (excusando su erección) poco antes de que Carlos estuviera sobre sus 4 años cuando empezaron sus extraños comportamientos.

Por: Juan Sin Ombligo (Colombia)

juansinombligo.wordpress.com


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