Parábolas

Me increpo en la llanura
­­­­­­de mis pensamientos,
son gotas de rocío
sulfurantes de amapola,
veo aquel camino
recorrer su ruta,
lejano está mi llanto
del placer dejado
a lo largo de mi muerte,
caen atisbadamente
las miradas de los ángeles,
no son otras sino doncellas
desnudas con su rostro.

Me contemplan con cuidado
mientras cubren mis heridas
con su manto,
se renueva la carne de mis llagas
mientras se encienden
sus céfiros en el cielo,
uno es parte de mi alma
y otro, elocuentemente,
no es nada
——————-y lo es todo.

Estoy al borde
de la divinidad conclusa
encabezando el epílogo de mi éxodo.

No soy otro
sino el profano del pensamiento,
es camino y es llanto
del placer eterno,
de la muerte,
de las doncellas y su nombre,
de las estrellas,
y del que lo es todo
y a mi suerte me abandona.

No soy otro
sino el que está aquí de frente a su reflejo
y al mancillado brillo de sus ojos,
el eterno,
—————el concluso
———————————-y al final
————————————————–la muerte.

Por: José Batres (México)

twitter.com/distanfora


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