Eterna

Que sí, que a ti también te han cosido las heridas y renacido de la piel nuevas costuras, que para mí tus remordimientos del pasado son humo barato, que quien no quiere, no debe hacerme caso, que las heridas desprovistas de amarga dulzura, no son caídas. Que recuerdo tu labios a media noche, a media copa, recuerdo cada espalda torcida, el volante sobre el que perdí los miedos y la madera de todos los hoteles sobre los que me sentaste, recuerdo cada beso en la frente, los incendios de mi ropa que casi te prende la piel si no me la quitabas con ansia, que reconozco el miedo de tu mirada cuando te dije Basta, cuando gritamos al unísono por no aguantarnos, por desgastarnos los dientes contra el corazón, que ya basta, que ya duele, que ya has perforado la piel y se ve la luz atravesándome el alma. ¿No te cansas?, dijimos a la vez. Pero dios, qué bien saben tus besos.

 

Volvería a por ellos, como el cocainómano reincidente que se acuchilla la conciencia tras cada fracaso, el suyo. El nuestro. ¿Qué más quieres de mí? si te lo entregué todo, y todo nos lo dejamos en cuatro paredes, si no sabíamos salir de ahí, respirar fuera y reír. Si todo eran gritos, si todo era; quédate, y nos apuñalábamos la cara con versos que lamentábamos en la noche. Si cuando rompíamos el silencio solo era para llorarnos el recuerdo, y ¿cómo quieres que me quede? si todo lo que queda, es ceniza aún caliente de un pasado que arde. Cómo quieres que te abrace, si aún me queman tus manos, no, déjate de historias, que si la nuestra aún no ha acabado, déjala así, eterna. Que las historias inacabadas siempre serán presente, que tu olvido está lleno de mis recuerdos y nuestras espaldas seguirán rizándose en cada estación, en cada vuelta de esquina, que ya se acerca septiembre, y maldito mes en que me creí invencible, si eras tú quien bailaba sinuoso sobre mis pies, si eras tú quien volvía, quien agitaba los meses como arena barrida, y me la tiraba a los ojos, que sí, que escuece. Que dejaré la herida abierta por si algún día, ojalá te atrevas, salpiques tu infesta memoria de mis pasos, y sientas, ojalá no suceda, las ganas irrefrenables de acomodarme en tu pecho.

 

Que si sucede, que si vuelves, que si regresas, que si me llamas, que si me (des)armas… prometo morderme la lengua. Después ir a por la tuya.

 

Por: Crazovey (España)

instagram.com/crazovey


Únete a nuestras redes:

facbook             twitter-icon-circle-logo             instagram-icon-3cd2e3790075e545be9ea3a14fe12baf             tumblr_256             social_youtube_63

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s