Amor Escritores de Letras & Poesía Nostalgia Relatos Scarleth Flores (Chile)

Amor a deshora

Yo le quise más de lo que he querido a nadie en toda mi vida. Él me quiso de la misma manera, de eso estoy segura. Yo le vi por primera vez esa noche y un destello repentino apareció en mi mirada. Florecí con solo escuchar su risa simple y despreocupada. Él no quitaba su vista de encima. Me invitó a un café que, por los inconvenientes de la vida, no pudo ser aceptado. Pero soñé con él después de ese encuentro interrumpido. Y él soñó conmigo la noche siguiente. Y un par de meses más tarde nos vimos de nuevo. Su sonrisa desprevenida y sus ojos amigables me saludaban a la distancia. Me invitó a acercarme. Ellos me advirtieron que no, que no debía, que no era bueno, que no lo hiciera. Pero los latidos feroces en mi pecho eran un eco interminable que solo podría calmarse con oír algo que se deslizara de sus labios. Entonces fui hacia él casi como si danzara y él me recibió casi como haciendo una reverencia. Me habló con versos que mi corazón convirtió rápidamente en poemas. Me enamoré de su acento y de lo que tenía por contar. Era como si ambos tuviésemos una luz especial y protectora. Pero los murmullos se oían y nuestros oídos eran incapaces de ignorarlos. No le querían conmigo y no me querían con él. Él era el sol radiante de personas que no querían compartirle. Yo era la rosa que con egoísmo querían encerrar en un cristal. Unos por su lado y otros por el mío, empujando hacia sí mismos con la intención de separarnos, de dividirnos, de fragmentarnos. Luchamos como pudimos, nos cuidamos como pudimos, nos amamos como pudimos. A veces frente a todos y a veces a escondidas. Sabíamos que lo nuestro no era la clase de amor que encontrabas en cualquier lado ni en cualquier momento. Esto era deliciosamente auténtico. Sin embargo, no podíamos batallar por siempre. Éramos jóvenes y aún no acabábamos de recorrer todos los caminos. Él agachó la mirada resignado cuando yo estaba perdiendo todas mis fuerzas. Así que llegamos a la conclusión de que éramos los amores de nuestras vidas, pero que nos habíamos conocido antes de tiempo, antes de lo acordado, antes de lo oportuno. Se fue con los ojos llorosos y la postura encorvada, pero hermoso. Siempre fue hermoso. Yo me quedé con la barbilla húmeda y la piel fría. Volteó a mirarme cuando ya desaparecía. Le sonreí como pude, pensando que tal vez algún día, si teníamos un poco más de suerte, a mis brazos volvería.

Aún le espero…

Por: Scarleth Flores (Chile)

instagram.com/scarfloresb


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