Cuentos/Relatos Escritores de Letras & Poesía Isaias M. Creig (Argentina)

La toalla

–¿Sabes cuándo te das cuenta de lo solo que estás? Cuando te vas a bañar y olvidas llevarte la toalla al baño. Imagínate que yo cada vez que me baño no la dejo colgada ahí adentro porque se humedece, entonces la saco y la cuelgo en alguna silla para que tome aire. Es una mierda si te olvidas la toalla. Cuando vivía con mis viejos y me pasaba eso enseguida gritaba y me la alcanzaban pero cuando estas solo te das cuenta de que sos vos y nadie más – Reflexiona Marcos y agrega – y te digo más, gordo: vivir solo también produce una involución en la persona. Yo, por ejemplo, fui pasando del hombre civilizado al hombre de las cavernas. Antes comía sobre un plato, con cuchillo y tenedor, vaso y servilleta; ahora como el arroz directo de la olla y tomo agua  del pico, sentado sobre la cama con la olla sobre las rodillas y la botella en el piso – dice y le devuelve el mate a su amigo.

–Mirá vos che, nunca me puse a pensarlo de esa forma. Es verdad. – responde el amigo mientras ceba otro – y en tono de confesión agrega – Marquitos, cuando estas solo en tu casa ¿ nunca tenés miedo?

–¿Miedo? ¡Obvio, gordo! ¿Vos sabés por qué en casa el televisor siempre está encendido? porque me produce una sensación de movimiento sino parece todo tan quieto. Si sos consciente de esa quietud te asustas, gordo. Lo mismo con la música que nunca la apago,  porque así siento que hay alguien conmigo. Hasta hace poco ¡ni para dormir la apagaba! pero después me di cuenta que me hacia un poco mal porque tenía pesadillas, así que la empecé a dormir en silencio.

–¡Me pasa lo mismo, amigo! Hay noches que me agarra un julepe tremendo. A veces siento que algo o alguien anda por acá cerca viste – señala su nuca – como respirándome cerquita . Una noche hasta sentí que me tocaban los dedos de los pies. No me dormí más, tuve que poner dibujos animados en el televisor.

–Es así hermano: la soledad tiene sus cosas buenas y estas otras que son una cagada.

–¿Y las buenas cuáles son?

–Esas te las cuento en la próxima, ahora me tengo que ir a estudiar. Me quedan kilómetros de apuntes y me van a romper el orto en el parcial – lo despide con un abrazo y sale.

Marcos vive solo desde hace cinco años. Su departamento es un espacio de veinticuatro metros cuadrados. Allí tiene una cama de una plaza, una heladera bajo mesada, una mesa con seis sillas, un televisor apoyado sobre dos de ellas, un pequeño reproductor de cds, un placard de dos puertas empotrado en una de las paredes y una cajonera pequeña.

Al llegar enciende el televisor pero lo deja en silencio. Luego pone un disco de Eric Clapton y saca uno de los apuntes. Su casa es un horno, no corre aire porque es un primer piso al pulmón y todos los motores de los aires acondicionados de los demás desembocan hacia su ventana siempre abierta; esto provoca una especie de efecto invernadero solo para el. Hace un año que se le rompió el ventilador y desde entonces la única solución para aquel calor abrasador es bañarse con agua fría cada dos horas. Por todo esto es que empieza a transpirar como un condenado en el mismísimo infierno. Así que olvida sus apuntes y se mete al baño. Luego, más aliviado, se tira en la cama durmiéndose casi al instante.

A mitad de la noche se despierta ahogado, superado por aquella humedad ardiente. Se levanta mareado y camina como zombie hasta el baño. El silencio de aquel lugar solamente es interrumpido por el zumbido de los aires acondicionados. Una vez le dijo al gordo que hay noches que siente que duerme en una sala de maquinas de algún barco.

– Voy a volver a dormir con música, aunque me queme el cerebro – dice en voz alta mientras el agua helada corre por su nuca – y me voy a comprar un ventilador, cueste lo que cueste, no puedo seguir así – agrega frotándose el cuerpo con el jabón.

Cuando termina estira su brazo en busca de la toalla y entonces  se da cuenta con horror de que la olvidó. Se enoja consigo mismo y suspira con rabia imaginándose el trayecto desnudo y mojado, desprovisto de la protección de la imagen y el sonido. Sin embargo sus quejas mentales son suspendidas porque de repente, con un movimiento brusco y silencioso, una mano de dedos como alambres se asoma por detrás de la cortina aprisionando su toalla con fuerza.

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7 comentarios

  1. Es el mejor relato que te he leído, el que más me convenció. Debieras seguir el tono de este; no por la temática, sino porque las descripciones son certeras y las metáforas están mejor acabadas. Los diálogos definen bastante bien a los personajes. Lograste unir muy bien lo extraño con un drama tan cotidiano pero fuerte. Saludos.

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