Escritores de Letras & Poesía Moth (España) Poesía en Verso

Despropósito

Hay días en los que, alma hueca, retumbas y te revuelves

Gruñes como un estómago cavernoso

Mascullas oraciones que cargan como redobles de tambor

Te retuerces en las ganas sempiternas de rebelarte contra la indefectibilidad del vacío,

Contra la soledad que me acecha

como buitres

y como brujas

Pero el viento que ulula entra las oquedades de mi cama han apurado tus pulmones

los años te han domado, te ha enseñado a postrarse, a dejarte hacer

Y al final siempre desfalleces

Pero no te preocupes

Cuando empieces a temblar, arrojaré mis manos bajo la ropa para acariciarte

Y allí daremos con el agujero en tu pecho

Cierra los ojos y tantea sus fronteras, dibuja su forma

Tiene las manos tibias y huele a hojarasca a medianoche.

Sé quién es. Y tú también.

Lo hemos sabido siempre, solo que a veces es mejor olvidarlo

Pero esos días, los días en los que estás arrugada y sedienta y el polvo de este mundo te dobla las rodillas

Una parte de mí espera verlo sentado en el sofá

Entro en la habitación, y sé que estará vacía, pero lo espero

Me lo imagino levantar la vista de su libro y mirarme

Y quedarse mirándome

Y matarme con una sonrisa

Yo me acercaría suavemente y me convertiría en un libro

En una historia que pudiera sostener entre sus manos y recorrer con sus ojos

En páginas en blanco que pudiéramos  mancillar con necedades sobre atardeceres

Y villanos que pudiéramos derrotar haciendo el amor

Entonces el libro se cierra, cae, como caen los párpados, como cae la ropa

Habría un leve jadeo, un frufrú de alientos, una respiración que descarrila

Habría un sencillo momento de desnudez,

Dedos que garabatean el cuerpo como si tocaran rock n’ roll en un piano

Miembros que se extravían

Torsos mecidos por el vaivén del oleaje, por el baile de los vientos

Pieles que se confunden con mantas

Cabellos que se confunden los unos con los otros

Y por fin, la lenta destrucción del terco estatismo que nos rodea

Lo indefectible sería vencido

Lo sempiterno no sería más que un fugaz destello

Y entonces nuestras almas se inflarían

Escaparían de la carcasa

Y se rozarían

Apenas si lo harían

Apenas un ápice

Apenas la mitad del más mínimo instante

Pero saltarían chispas, y nos absorberíamos el uno al otro

Y nos uniríamos en un abrazo

y nos convertiríamos en un océano.
Rubén sampietro (1)

Anuncios

Un comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.