Cuentos/Relatos Escritores de Letras & Poesía Salvador Montiel López (España)

La alegría de la esperanza

Pablo, acompañado por su hermana Elena, acudió al funeral de Patricio. El templo parroquial estaba abarrotado. Allí estaban los amigos, los antiguos compañeros del colegio donde estudió antes de iniciar sus estudios universitarios y los nuevos de la Facultad de Derecho, los familiares… Todos emocionados. Abrazos y lágrimas, pero también palabras de esperanza como las pronunciadas por la chica que desde hacía poco más de tres meses era su novia:

-Tu sonrisa era la más bonita. Sé que algún día me encontraré contigo.

El sacerdote, que conocía a Patricio desde que éste asistía a la catequesis de la primera comunión, comenzó la homilía diciendo:

La vida de Patricio ha sido un canto de vida impresionante. Era un regalo lleno de vida y de luz. Hoy lloramos su ausencia, pero todo menos tristeza y oscuridad, porque lo mejor que sabía hacer era llevar luz, risa, cariño… Hemos leído el pasaje evangélico en el que Cristo decía: “Tuve hambre y me disteis de comer; tuve sed y me disteis de beber…”. Unas palabras que han sido elegidas porque Patricio tenía la capacidad de acercarse al más desplazado, su generosidad estaba siempre cerca de todos. Su espíritu vitalista hizo que pasara por la vida viviéndola con intensidad, pasión, amor. Nada más lejos de él que el anonimato y la mediocridad. Más de una vez se refirió a la muerte, diciendo que era sólo un paso más en la existencia de todo hombre. Él creía y defendía la otra vida. “El Señor es mi pastor, nada me falta. Aunque camine por valles oscuros, no temo ningún mal, porque Tú estás conmigo”, se ha cantado en el Salmo responsorial. La muerte no es una oscuridad. El cristiano sabe que Cristo, el Buen Pastor, camina con él, tiene la certeza de la esperanza que al final de la vida caemos en las manos de Dios, y las manos de Dios son buenas manos. Y para Dios nunca es “una muerte más”, sino un hijo que vuelve al Padre.

Al salir de la iglesia, Pablo, seguida de su hermana, se acercó donde todos acudían para testimoniar su pesar, aunque no conocía a nadie de la familia a quien dar el pésame; allí estaban los padres, hermanos y la novia de Patricio. A ésta última fue a quien se dirigió, y escuchó lo que una joven le decía:

-Sé lo que significa el dolor por la pérdida de alguien a quien se le quiere con toda el alma. Lo superarás, superarás el fuego que atraviesa el corazón. Luego, te servirá para ser mejor, mejor persona. Que en esto consiste ser cristiano.

De regreso a casa, Elena comentó con su hermano:

-Ha sido un funeral, pero en todos he visto la alegría de la esperanza.

Rubén sampietro (1).png
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