Cuentos/Relatos Escritores de Letras & Poesía Salvador Montiel López (España)

Recomenzar

Quisiste otra oportunidad… Hablaste de fracaso. No, no era fracaso, pero… Las lágrimas resbalaron por tus mejillas. No fue llanto, pero sí un poco de amargura: las lágrimas eran amargas. Sentiste en tu propia alma una herida.

Un vacío largo… días, semanas, meses… En la inactividad surgieron nuevas ilusiones. Sólo necesitabas otra oportunidad.

El tiempo no da marcha atrás. Nunca en los otoños se viven las primaveras. Sí, no volverías a tropezar con la misma piedra, pero… Muchas miradas, demasiadas miradas fijas en ti. Una nueva oportunidad, pero ahí estaban esos ojos… No fue posible.

Un día tras otro fuiste arrancando las hojas del calendario. Pasaron meses y años. Quedan lejanos aquellos comienzos. ¿Ilusiones? ¿Más oportunidades?

Veías tu vida como un frasco de ilusiones perdidas, sin lugar para nuevos sueños. Y el eco de tu pesimismo repetía: no más despertares bruscos con desilusiones amargas.

Incapaz de ver flores silvestres entre los zarzales, emprendiste el camino de Emaús, el de los desalientos anticipados… pero también el de los encuentros divinos.

La tristeza de la huida cegó tus ojos… Pero en los oídos de quienes admiten por compañero de viaje al único forastero de Jerusalén que acaba de resucitar, no tiene entrada la noche del silencio, aunque decline el día.

Cómo no oír esa voz que quema el corazón; esa voz de un Dios que no quiere ser abandonado; esa voz -dulce silbido de pastor- que llama a la oveja perdida; esa voz que habla de verticalidad hacia Dios cuando la vida se hace horizontal…

Hay que desandar lo andado, recorrer en sentido inverso el mismo camino polvoriento, sin tristezas, ni desánimos, ni sensaciones de fracaso.

*****

De nuevo las noches en el mar para la pesca, pero sin miedo a las olas encabritadas porque Jesús está en la barca; de nuevo esos ojos clarividentes para contemplar a Cristo en el rostro de los leprosos, de los desheredados, de los pobres; de nuevo a repartir esos panes multiplicados en las manos del Señor para saciar el hambre de verdad que padece la humanidad; de nuevo a quitar losas sepulcrales en Betania y en otros lugares para que la voz imperativa de Cristo devuelva la vida a esos cadáveres que huelen a putrefacción, corrompidos por el vicio del pecado.

El pesimismo recibió en ti su rejón de muerte. El signo más (+) será tu guía en la singladura del camino por andar. No encontrarás espejismos al soñar, sino la realidad de un juego maravilloso, de una historia admirable de fidelidad.

Rubén sampietro (1).png
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