Poesía R. Algaba (España)

La elegí a ella

Francine duerme

ahora mismo

a mi lado.

La elegí a ella.

La elegí a ella

porque me dio

la paz

que no consiguieron

ni las borracheras

ni la propia

poesía.

Yo, que amanecí

con varias mujeres

en la cama.

Yo, que les zurraba la badana

a tipos guaperas

en las puertas de cualquier bar.

Yo, que he sangrado alcohol

y he vomitado versos

por zorras

que no me amaban.

Y ahora estoy

aquí, tumbado.

Son las 4:43

de la madrugada,

y Francine está

como muerta,

a mi lado.

Pero está caliente.

Y me quita las sábanas,

y la almohada,

y el sueño.

A lo lejos se escucha

algún coche

y dos gatos rompen el silencio

de la noche.

Francine está aquí,

dormida, conmigo.

No sabe que escribo.

Allá fuera hay frío.

Y hambre.

Un mendigo atasca

la puerta de un cajero.

Y Francine está a mi lado.

Y el mundo podría arder

ahí fuera.

Podrían venirse abajo

todas las luces

de esta ciudad,

podrían reventar

todos los autos

y la navidad crucificar

a sus sacerdotes.

Podría venirse abajo

este edificio,

entre humeantes escombros,

y aun así,

todo estaría

bien.

4 comentarios

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