Borja Martín (España) Poesía

De sol a sol

Sentado en un rincón le contemplaba

cumpliendo como un Dios imperturbable

el triste mandamiento del trabajo.

Traía pan a casa, y otras veces,

olor a lluvia, a polvo, y a alquitrán.

Un estruendo de llaves en la noche,

un suspiro cansado en el salón,

y el abrirse mi puerta lentamente.

Se acercaba despacio hacia mi cama:

buenas noches –decía con un beso-.

Cuando mamá venía a despertarme

solo alcanzaba a ver, adormilado,

el barro de sus botas en la alfombra.

Este poema fue publicado en mi libro La tierra que pisamos y está dedicado a mi padre, que tanto esfuerzo y dedicación puso en darnos lo mejor a mi hermana y a mí con su trabajo, perdiendo incluso a veces el poder vernos crecer a diario.

Un comentario

  1. Genial, Borja, y este último verso es espléndido. Esta forma de retratar no sólo a tu padre sino este periodo de vida, este “buenas noches” tardío al volver él del trabajo está hecho con gran delicadeza.

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