Aforo de distancia

La última vez que estuve frente a un televisor más de dos horas canaleando, eso tuvo que suceder alrededor de 2005. Hoy, ante tanto vacío, volví a hacer lo mismo. No me van a creer lo que pasó. Pues, a decir verdad, no pasó mucho. Cinemax, Sony, AXN, Warner, ese Fox que está en suSigue leyendo «Aforo de distancia»

El mar

Un taxista sin deseos recoge las maletas,murmura burlas sobre mínunca seré bien recibidomás allá del altiplano. La noche se traga los ruidosde una carretera que se tensa al horizonte.Mis deseos de mirarte fijo,de lamer tu superficie,de respirar tus vapores,tendrán que esperar. Abandonamos la principalnos adentramos en una trocha cualquierami mente se hace fangoy mi corazónSigue leyendo «El mar»

Sasaima

¿Ha visto cómo descienden las nubes por los cerros orientales? Cada vez que llueve, las nubes me hacen recordar la última invasión. Parecían masas, aglomeraciones, aleaciones, eran cientos, miles de ellos. Caían como la lluvia. ¿Dónde estaba usted en esos días? Yo estaba trabajando en la Secretaría de Cultura. Sí, en el área de concursos.Sigue leyendo «Sasaima»

RV

A los cinco años RV descubrió la poesía. Su padre le regaló de cumpleaños un pequeño librito que compilaba algunos poemas de Pizarnik y donde estaba, especialmente, En esta noche, en este mundo. A RV le encantaba escuchar las voces de sus padres leyendo, declamando, recitando, actuando cada uno de los poemas que contenía elSigue leyendo «RV»

Memoria de acceso aleatorio

Mi memoria es enormemente defectuosa y aunque tenga en frente de mí a esa persona que no he visto en años, no logro recordar mayores detalles. Porque la memoria también trabaja con palabras. Un saludo afectuoso hace sentir sensaciones ocultas, pero son las palabras las que hacen brotar imágenes, una detrás de otra, como cuandoSigue leyendo «Memoria de acceso aleatorio»

Roxanne

Apenas entró al billar la reconocí después de tanto tiempo, pero a la vez se veía bastante distinta de la que recordaba. Su cabello negro abundante se le veía un poco apagado como si ese día no se lo hubiera lavado, y nunca la había visto usar leggins. Tenía ese aspecto de chica rockera ochentera,Sigue leyendo «Roxanne»

La quietud del caos

LC siempre dudó de sí misma. De niña se consideraba la más fea y la peor vestida. De adolescente se consideraba más marginal que todas sus compañeras que no se quedaban atrás en esa lucha por el lugar privilegiado que las pondría en el radar de los chicos interesantes. Esa marginalidad le trajo frutos aSigue leyendo «La quietud del caos»

El paraíso del poeta

Nos encontramos en el Avenida Chile y me dijo que, como siempre, el lanzamiento era en el Colegio de Poetas con Dinero. Le dije que ahí no todos tenían poder adquisitivo, solamente el dueño del lugar y otro más. Es poesía por ósmosis, me dijo el Poeta mientras le decíamos al vigilante que veníamos alSigue leyendo «El paraíso del poeta»

Los guardianes de los espacios vacíos

En casa permanecían olvidadas un par de raquetas de marco de madera con el encordado destemplado. Mi hermano y yo no éramos muy proclives a este deporte. Alguna vez me inscribió a unas clases particulares donde un montón de niños cogíamos en nuestras manos unas palas en madera y con ellas teníamos que no dejarSigue leyendo «Los guardianes de los espacios vacíos»

Silencio

¿Cuándo comencé a ser más errático que acertado? ¿En qué momento se acumularon más los errores que los aciertos? ¿Son acaso la misma pregunta? ¿Estoy formulando mal las preguntas y es por eso que me alejo de mi propia comprensión y entendimiento? Estoy casi seguro de que eso de las preguntas tiene un primer inicio,Sigue leyendo «Silencio»

Rizoma

–Doctor, ¿no ha sentido usted que pierde materia o sustancia? –De hecho he sentido que la estoy ganando más rápido de lo que deseo. ¿Por qué la pregunta, Maestro? –En estos días me la he pasado pensando… –Sano pasatiempo el suyo. –A veces creo que no. He pensado que cada cosa que hago, o queSigue leyendo «Rizoma»

Cláusula

−¿Nos podemos quedar toda la noche? −Claro que sí, amor. −Te prometo que te complaceré en todo lo que desees, en todo lo que hayas imaginado. −¡Qué rico! −Nos hacía falta tener un tiempo así, para los dos. Amo a nuestros hijos pero tú sabes lo complicado que es poder tener unas horitas solo paraSigue leyendo «Cláusula»

M

M fue criado para ser exitoso. Sus padres se preocuparon por ponerlo en los mejores colegios tanto en la primaria como el bachillerato para que recibiera la mejor educación posible al alcance de sus bolsillos. Criado por monjas en la primaria y por curas en la secundaria. Principios católicos férreos que aseguran un futuro adultoSigue leyendo «M»

Días de corbatas

En la Santafé de Bogotá, al día de hoy. Doctor: Llevaba días sin caminar, porque las enfermedades siempre apremian. Nada más liberarme de la más reciente y me arrojé a la calle. Esta ciudad tiene las cosas en exceso claras. Digo la ciudad y no sus habitantes. Nada más pasar el primero de enero ySigue leyendo «Días de corbatas»

Mi cuerpo es una caja

Mi cuerpo resguarda lo valioso protege de los golpes aísla del sonido Ha olvidado el tiempo y se dedica a esperar el momento adecuado para cerrarse con llave esa que tú tienes y que revela mis secretos Resuena entre recuerdos refugia los deseos anhela ser llenado en espera de tus designios Soy la caja queSigue leyendo «Mi cuerpo es una caja»

Luna cromada

Y detrás de las montañas aparece la luna, amarilla y enorme. Aún se veían rayos débiles del sol que hacen de las montañas unas siluetas negras en un cielo púrpura. Voy vigilando que el Doctor no avance a más de setenta por hora. Él se concentra en las curvas y en los huecos del camino.Sigue leyendo «Luna cromada»

El borde del universo

No eran muchas las clases que me gustaban del colegio, pero la que más me atrapaba era la de Geografía. Nada más empezaba y la profesora, una señora chaparrita de cabello negro y ensortijado, sacaba de un mueble de madera unos mapas enormes, a todo color, de América y de Europa. Pocas veces veíamos elSigue leyendo «El borde del universo»

Humedad

Esperamos a que salga del baño. Con la puerta entreabierta, escuchamos el caer del agua y los sonidos dispares de sus manos refregando su cuerpo, suponemos que para quitar los restos de jabón. Sentados al borde de su cama, tenemos a mano su ropa interior y un saco tejido que nos puede quedar mejor aSigue leyendo «Humedad»