Ébano y marfil

Se conocieron hace veinte años, al calor de una movida campaña electoral. Camelia era muy jovencita, frágil y delicada, vestida prolijita, traía unos papeles de la escribana para llevarle al padre. Al pasar por la esquina vio dos hombres jóvenes sentados a la mesa del bar; le llamaron la atención los claveles de las solapas….

La importancia de ser un (buen) extraño

«El mundo está lleno de cosas obvias que nadie, ni por casualidad, observa jamás». Sir Arthur Conan Doyle. Las aventuras de Sherlock Holmes: el mastín de los Baskerville. Cada jueves después de la escuela, me gusta pasar el rato cuidando escolares más pequeños y, a pesar de lo que te pienses, me encanta. Esos chiquillos…

Cercanía riesgosa

Un verano, apenas terminado quinto de escuela, Gonza fue con los padres a pasar las vacaciones en un pequeño balneario del este. Disfrutaron de tres semanas muy tranquilas. Lamentando mucho, eso sí, no haberle podido dar hermanitos a su único hijo. Pero Gonza, siempre activo, hacía cosas, paseaba, recorría, miraba, preguntaba. Sin pausa pero sin…

Flor de cita

El día que ella cumplió diecisiete (él ya sabía perfecto que era ese día), no aguantó más y le llevó un enorme ramo de flores, la esperó en la puerta del liceo. Si para ella eso era un papelón, más valía que lo plantase ahora para siempre. Qué risa. Un galán bien anticuado, mucho mayor…

Carta a mis padres

Carta a mis padres… Antes de morirme debo lograr estas cosas en la vida: “ojos, oídos, boca” La frase que mis oídos quieren oír de mis padres es… «Bien hecho, hijo. Bien hecho, lo lograste, estamos orgullosos de ti, te queremos como hijo de provecho que eres, ¡qué vida que hemos traído al mundo!». Mis…

El suave viento de la rambla

Caro y Fredo caminaron despacito hacia la rambla. Un viento fresco los acompañaba. El aburrimiento se fue volando. Había una química agradable en el aire que los dos respiraban y no la querían dejar ir. Fredo se dio cuenta de que Carolina era una mina con la que valía la pena encarar algo más en…

Si tan solo…

Si tan solo nos diéramos suficientes segundas oportunidades, lo mismo o la mitad de las que les damos a los demás. Si tan solo fuéramos un poco amables con nuestras almas y un poco más amables con nuestros frágiles corazones. Si tan solo amáramos incondicionalmente a nuestros cuerpos y fuéramos lo bastante generosos para perdonarnos…

La cabeza agarrada…

Gonza estaba muy enojado. Fredo lo miraba incrédulo. —Fredo, quería que me ayudaras a pensar algo, si no te queda mal. —Bueh. Dale. Tirá. ¿Quién fue…? —Moro. Lo encontraron tirado en la calle, de madrugada. Drogado hasta las patas. —Uuuuuh, ¡qué feo! ¡Noooo! —Fredo se agarró la cabeza, los ojos desencajados, como con ganas de…

Uno para dos y dos para uno

—Fredo, ¿qué pensás hacer con todo esto? —Está bravo, Gonza. No sé, macho, son muchas cosas todas juntas. Como que… qué se yo… Quiero saber ya mismo todo lo que preciso saber, para poder hacer todo lo que quiero hacer. Me muero de ganas… pero no quiero que me pase nada de todo eso horrible…

Espectros

  Di cómo pretendes que pueda dormir con tus espectros acosando mis sueños, dándole vueltas a la tez de mi piel, dejándome trazas de humo de cigarro en la cabeza, cual plumas beodas que giran en nubes pidiendo que alguien las baje a tiros. Por: Rim Zeiny (Egipto) Autora de Letters & Poetry Traducción de…

Río sin rumbo

No tengo rumbo. No tengo cara. No tengo historia. Nada. Tristeza. Soledad. Silencio. Vacío. Miedo. Inmensidad. La bahía se mece de un lado, el río color león se embravece del otro. La escollera tiene ese qué se yo, que divide aguas, separa… aleja… aparta del inalcanzable horizonte donde Yasí, desesperada, busca a su amado. Ecos…

Sufrido pesar

Una necrológica municipal. Un lugar vacío adonde no va nadie. Pero los amigos sí que fueron. Moro les pidió para estar primero él solo. —Déjenlo tranquilo. —Tris sabía que Moro no quería que vieran sus lágrimas. Entró a ese lugar, donde el cajón descubierto lo hizo estallar en llanto. Moro pegó con los puños en…

Huevito de Pascua

Ese soleado domingo de Semana Santa, Gonzalito se levantó muy temprano. Sentía curiosidad por ese día. Después de todo lo que había oído hablar del huevo y la gallina, de la cigüeña, de chocolates, de festejos, también algo de Jesús (¿el mismo Niñito Jesús de la Navidad?), lo desbordaban la ansiedad y la novelería. Había…

Sumiso lamento

Moro se desplaza por las piezas, parco, con pereza. En el lecho yace la madre. Hace ya varias semanas que casi no se levanta. Las gastadas manos de india recorren las cuentas del rosario. Los ásperos labios murmuran mensajes mesurados. En el patio vuelan dos colibríes. Buscan el néctar de unas florcitas blancas que crecen…

Diario de mi casa (parte V)

Quiero vestirme de cuero negro, raparme la cabeza, salir a la calle con un cigarro en el labio y cara de diablo. Quiero meter miedo.

Diario de mi casa (parte IV)

Nunca hablo con papá de eso que me pasa. Con mamá, ni loco. Es raro, porque me parece que con papá hablaría. Pero no sé por qué él no me habla. ¿Le tendrá miedo a mamá? Yo ya estoy empezando a imaginar cosas. Pero no, mejor, no me las imagino. Porque si abro la boca,…

Diario de mi casa (parte III)

Un día, la abuela Poupée se fue de visita a lo de Marcos, estuvo una semana allá, una tarde cruzó la calle para ir a jugar a la lotería, no vio a ese inconsciente que iba a más de cien por hora. Por eso yo les tengo miedo a los autos. Qué horrible que fue…

Diario de mi casa (parte II)

No sé si hice bien en cambiarme de colegio. Estaba incómodo en el británico, les insistí tanto a papá y mamá que quería cambiarme al de los vascos, que al final les gané por cansancio. Pensé que iba a estar mejor, que iban a ser más buenos conmigo. Pero no cambió nada. Los chiquilines seguían…

Diario de mi casa (parte I)

El cenicero está vacío en el medio de la mesa ratona. Papá dejó de fumar hace años. Mamá siempre se quejaba del olor a toscano. Ahora la alfombra está divina, bien tersa y con olorcito a lana. Da gusto tirarse y revolcarse. Uno de los gustos que me doy en casa. Todavía no llegan papá…

Pesadilla al despertar

Dicen que cuando tu peor pesadilla cobra vida, todavía te hace falta despertar. Siempre fui de tener sueños livianos, simples, sin gracia ni fondo. Muy de vez en cuando, alguna pesadilla de esas que uno nunca quiere que sucedan. Como un desagüe de tragedia en clave imaginaria, como una cloaca ficticia por donde la mente…