Tren…

Guarda mi adepto violín, aquel que no ha de cantar porque no he de tocarlo más. Atiende a mi amado, aquel que nunca ha de llorar al no verme regresar. Deja descansar mi alma, la que no ha de tener tranquilidad sino hasta haberse ido de este siglo falaz. Tú, doncella que se ha de…

Conclusión de un viejo poeta

Pobre poeta; míralo, Luna, míralo reflejado en ese espejo roto, tan roto como su alma, o como sus brazos. ¿Recuerdas aún sus años de gloria?, cuando lo mirabas y le dabas luz para escribir, cuando eras la musa enamorada de sus letras, porque esa fue su gloria, porque fuiste la única quien lo leyó; sus…