Epona

—Cuando me muera, quiero que tiréis mis cenizas en el monte Epona, al lado de la ermita. Allí quedará mi alma para siempre. ¿Vendrás a visitarme, verdad? —Claro que sí, abuelo. No sé cuántas veces le oí decir eso. A mi madre no le hacía ninguna gracia, decía que vaya perra tenía con ese sitio;…