Nuestro adiós

Estás de pie frente a la puerta del tren que te llevará consigo. Quiero verte con claridad, pero no puedo por más que intento. Las lágrimas que se han ido concentrando en mis ojos me dificultan la vista y no quiero humedecer este pañuelo que recién me has obsequiado. Debería alzarlo para despedirte y desearte…