Rayadas

Querido diario: A veces creo que el poeta Antonio Machado era el Nostradamus español, salvando las distancias. ¿Qué porqué lo digo? Sólo hay que leer El mañana efímero para darse cuenta que aunque el tiempo haya pasado, seguimos siendo los mismos. Por eso, como imaginarás, prefiero creer que Machado era profeta; a pensar que realmente…

Empieza el juego

Las pasiones ocultas, los anhelos furtivos, la clase de sucios pensamientos que le hacían sentir viva; ella era la clase de chica que conseguía atraparte con su intensidad. Sí era intensa, por ende hipnótica porque perderse en las tinieblas, siempre era más divertido que caminar bajo la previsible luz del sol.Tenía un halo macabramente angelical…

Retales Alternos (I)

A veces, era necesario hacerse un recordatorio del pasado por ello se encontraba leyendo sus antiguos textos. Aquellos que nacieron bajo el amparo de la más cruda de las realidades y siguen plasmados en aquella libreta. No pudo evitar no detenerse en uno en concreto; titulado El Exilio. Ellos comentan, opinan cómo sí te conocieran….

Enfermera/o

Pocas cosas se escapaban ante aquellos ojos, sabedores y conocedores de la propia existencia humana desde sus orígenes. Cálidos y fríos cuando así lo ameritaban, su posición les permitía analizar y observar todo aquello que, a ojos de muchos, no eran nada. Siempre conscientes de lo que sucedía, tenían la capacidad de transmitir calidez instantánea,…

Fuera de cobertura

Te sorprendes, al ver la hora que ya es. Te frotas los ojos, a modo de una breve reunión contigo mismo bajo la sorpresa de no saber como ha pasado el tiempo. Sacas el teléfono y caes en la cuenta del día de la semana en el que te encuentras. No te lo esperas, lo…

Absuelta

Tuve colores donde jamás creí que los tendría. Atónita contemplaba el reflejo de mi cuerpo en el espejo. Cada tonalidad era símbolo de una batalla perdida, aunque no iba a negar, que de algún descuidado tropezón también lo era. Tocaba dejar a un lado las heridas de guerra para camuflarlas con la ropa. Un nuevo…

Antes del tú va el yo.

Es gracioso, bastante gracioso. A veces, incluso grosera, la manera en la que nos negamos a nosotros mismos. La forma en la que amputamos nuestras ganas, nuestra hambre invisible de más porque es tan simple como asumir que somos insaciables volátiles. No te sorprendas por la afirmación que acabas de leer porque sabes que es…