Desnudo

Permaneció en silencio, frente al espejo, que devolvía una imagen que tantas veces había visto y en la que jamás había reparado. Era él. Estaba allí, pero no se reconocía. No se reconocía con aquella desnudez: su tórax con los pelos en el pecho, su barriga redondeada y un ombligo prominente, que no era sinoSigue leyendo «Desnudo»

Poema a mi hijo

Disfruté de tu infancia, incluso más allá de sus confines. Bebí de tu sonrisa inocente, como quien bebe el néctar de un buen vino. Fue mi error, y tú lo sabes, tan bien como yo lo supe luego. Yo quise atrapar el sol con mis dos manos sin saber que el sol jamás podré alcanzarlo,Sigue leyendo «Poema a mi hijo»

Le extrañaba el silencio que gastaba la tarde

Le extrañaba el silencio que gastaba la tarde, como un presagio incierto de rayos y aquilones. Una brisa de muerte inundaba el espacio en un tronar de motores que venía de lejos.   El miedo inyectaba los ojos en sangre, los niños miraban con luz interrogante, la muerte esperaba abriendo su capa y blandiendo elSigue leyendo «Le extrañaba el silencio que gastaba la tarde»

¿Qué estamos haciendo?

Después de leer algunas informaciones acerca de las maniobras del espionaje ruso sobre la independencia de Cataluña, y las que ya practicó en la elección de Donald Trump, como presidente de los Estados Unidos, así como en el proceso del Brexit inglés, me han hecho plantearme ciertas reflexiones sobre nosotros mismos, sobre la Humanidad, sobreSigue leyendo «¿Qué estamos haciendo?»

Hacia una sociedad decadente

El sábado salí temprano de casa. Hacía mucho tiempo que no lo hacía. Me sorprendía a mí mismo observando a los pequeños subiéndose a los autobuses que los llevarían al campo donde iban a jugar su partido de fútbol, o de baloncesto. Llevaban consigo bolsas de deporte, y vestían una equipación idéntica. Parecían profesionales, comoSigue leyendo «Hacia una sociedad decadente»

El futuro y la vida

Hay un espacio de silencio que se cuela en nuestras vidas como una sombra que se desliza súbita sobe los muros en la noche. Hay un tiempo de torpeza y de esperanza, y de desesperación también, oculto en los pliegues de la vida. Hay un tiempo de deseo, de amor y de nostalgia. Hay unSigue leyendo «El futuro y la vida»

Asesinatos consentidos. El perdedor II parte (Invierno)

Asesinatos consentidos I parte. El perdedor (Invierno) No había duda, aquello no era un elemento natural del árbol. Se trataba de una incisión realizada con un elemento cortante, una navaja, o un cuchillo de monte; era reciente, probablemente se trataba del mismo arma que había segado la vida del chico que estaban retirando ahora delSigue leyendo «Asesinatos consentidos. El perdedor II parte (Invierno)»

Asesinatos consentidos. I parte (Invierno)

Sobre el blanco suelo de la nieve del parque, yacía el cadáver de un hombre joven. Una enorme mancha roja nacía bajo el cuerpo y se difuminaba en un rosa cada vez más pálido, hacia el exterior. El frío conservaba perfectamente las facciones del individuo. El inspector cruzó la banda de plástico de color amarilloSigue leyendo «Asesinatos consentidos. I parte (Invierno)»

Asesinatos consentidos. Sexo, drogas y alcohol (otoño) II parte

Asesinatos consentidos. Sexo, drogas y alcohol (otoño) I parte Después de algunos días llegó el informe del forense: la muchacha había sido violada y había consumido cocaína, si de forma voluntaria o inducida era algo que no podían determinar los profesionales médicos. Por su parte, él había hecho algunas averiguaciones. El dispositivo encontrado tenía algunosSigue leyendo «Asesinatos consentidos. Sexo, drogas y alcohol (otoño) II parte»

Asesinatos consentidos. Sexo, drogas y alcohol (otoño). Primera parte

Yaciendo sobre el suelo del parque, se encontraba una joven, semidesnuda. Un vendaval de aire frío recorría los caminos de tierra impulsando las hojas secas y amarillas de los árboles, junto con nubes de polvo, papeles y envoltorios de plástico. El inspector cruzó la banda de color amarillo que la policía había instalado en unSigue leyendo «Asesinatos consentidos. Sexo, drogas y alcohol (otoño). Primera parte»

Asesinatos consentidos. El Poder (verano) Segunda parte

Puedes leer aquí la primera parte: https://letrasypoesia.com/2018/09/06/asesinatos-consentidos-el-poder-verano-primera-parte/ —¿Sí? —Inspector, el hombre hallado muerto en el parque, no es un cualquiera —dijo una voz al otro lado. —¿Qué quiere decirme con eso? —Se trata de un individuo implicado en un caso de corrupción política. Tenía que comparecer al día siguiente ante la Audiencia. —¿Y qué quiereSigue leyendo «Asesinatos consentidos. El Poder (verano) Segunda parte»

Asesinatos consentidos. El Poder (verano) Primera parte

Sentado sobre uno de los bancos del parque y, aparentemente dormido, se encontraba el cuerpo de un hombre de unos cincuenta años. Un sol cenital caía a plomo sobre las copas de los árboles y los caminos de tierra que recorrían la amplitud de los jardines. El calor sofocante del mediodía había desertizado la zona,Sigue leyendo «Asesinatos consentidos. El Poder (verano) Primera parte»

Crímenes consentidos (tetralogía) Primavera – Machismo. Segunda parte

Crímenes consentidos (tetralogía) Primavera – Machismo. Primera parte El juez levantó el atestado y se fue. Unos operarios retiraron el cuerpo. El lugar, lentamente, fue quedándose desierto. La multitud se fue dispersando, mientras en los jardines volvía a reinar el silencio, quebrado por el trino de los pájaros, y el leve roce de las ramasSigue leyendo «Crímenes consentidos (tetralogía) Primavera – Machismo. Segunda parte»

Crímenes consentidos (tetralogía) Primavera – Machismo. Primera parte

Sobre el luminoso suelo del parque, yacía el cadáver de una mujer joven. Una enorme mancha roja nacía bajo el cuerpo y se extendía sobre el verde intenso de la hierba, hacia el exterior. La suave temperatura reinante había atraído infinidad de insectos que revoloteaban alrededor. El inspector cruzó la banda de plástico de colorSigue leyendo «Crímenes consentidos (tetralogía) Primavera – Machismo. Primera parte»

He visto, de mi patria, las heridas

Para los que les gusta la poesía tradicional, aquí dejo uno de mis sonetos: He visto, de mi patria, las heridas de fieros y sangrientos latigazos, su Historia hecha jirones y pedazos por almas miserables, malnacidas, canallas que, rigiendo nuestras vidas, razones persiguieron a balazos y ataron, con vigor, lenguas y brazos creando solo guerrasSigue leyendo «He visto, de mi patria, las heridas»

En memoria de Gabriel

Nos dejaste en el alma tu sonrisa, ya no nos la arrebatarán jamás. Permanecerás en las memorias, porque te hicieron inmortal. La mano del odio que segó tu vida tendrá, con certeza, su castigo, cuando la oscuridad de la mente que la conducía recobre, de repente, la consciencia. Y no será peor, no dudes, laSigue leyendo «En memoria de Gabriel»

El jefe

A través de las láminas de la persiana se adivinaban las luces de una ciudad que comenzaba a adormecer su frenesí cotidiano, que había ralentizado el vigoroso latido de la jornada. El despacho se encontraba bañado por la luz fluorescente del techo y la que suministraba un flexo, sobre una mesa de elegante apariencia, aunqueSigue leyendo «El jefe»

Ella

No sabes cómo es, tan sólo la imaginas. Tu mente ha construido su figura y tú la reconoces igual que reconoces el aliento frío de las madrugadas, cuando cruzas el umbral adormecido que te deja en mitad de la alborada.   No sabes cómo es, tan sólo la imaginas. Alguien escribió una vez una canciónSigue leyendo «Ella»

Él estaba allí

Él estaba allí, en un ángulo de la sala que lo sumía en una oscuridad incómoda y protectora, al mismo tiempo. Familiares y amigos ocupaban las sillas que se habían dispuesto para el acto. El féretro yacía sobre una cinta transportadora que llevaría a Luis a metamorfosearse en cenizas. Nadie lo miró. Sintió alivio porSigue leyendo «Él estaba allí»

Sentado frente al mar

Hay un océano frente a mí y un espacio de silencio horadado por su balanceo. Hay una plenitud de lunas y de estrellas. Hay un invierno latente en el fondo de mi alma, una soledad hiriente y perfumada de ausencias indeseadas. ¡Son tantas las ausencias! ¡Y cómo duelen en el fondo del alma, y laSigue leyendo «Sentado frente al mar»

La memoria era eso

Era el silencio, golpeando duramente en la memoria, las horas de espera. Las toses desgarradas de los compañeros, el recuerdo imborrable de los muertos la lenta agonía del tiempo, los minutos, detenidos, en todas las esferas de todos los relojes.   Era eso. La eternidad encerrada en unos  pocos metros. La resignación de los otros,Sigue leyendo «La memoria era eso»

Recuerdos del futuro

No había deseado que lo acompañasen al aeropuerto. Odiaba las despedidas, y en especial aquella, un frío martes de febrero en el que las hojas mustias de los árboles huían por los callejones o se apilaban en las esquinas, formando montones ocres, dorados y pardos, como caprichosas, abstractas o grotescas esculturas. Había estado desarrollando, hastaSigue leyendo «Recuerdos del futuro»

Madre

Era un silbido que venía de lejos, de los escondidos rincones de dentro. Era una fiebre encaramándose al pecho y la cabeza. Todo con grandes espasmos, con ahogo, las manos deshechas sobre el rostro. Un ir y venir pesado de carros, de figuras y sombras, de viejos enjutos y corvados, un lamento grave y difuso,Sigue leyendo «Madre»

La nota

Distinguió una tenue luz que titilaba en la distancia, difusa entre la niebla. Se fue aproximando lentamente, al ritmo de los caballos que tiraban del carruaje. El rostro del cochero era indistinguible bajo un sombrero de ala ancha que ensombrecía su rostro. Él se embozó la capa. Cuando la berlina estuvo a su altura seSigue leyendo «La nota»

El vendedor de versos

Ya no está el vendedor de versos, un hueco oscuro y vacío ha quedado en el lugar que ocupaba. No habrá ya cielos ígneos y noches inflamadas de estrellas. No existirá un globo etéreo y blanco colgando de un ángulo del cielo. No se aguarán las escarchas en las madrugadas. No sonará el tintineo deSigue leyendo «El vendedor de versos»

¡Lo hemos conseguido!

Lo hemos conseguido. Hemos convertido el mundo en un estercolero. No ha sido difícil. El ser humano, casi desde sus inicios, ha sido el mayor depredador del globo. Incluso el máximo depredador de sí mismo. Recordemos que inventamos la esclavitud, la guerra, la tortura, el holocausto, el genocidio, el exterminio, y desarrollamos algunos instrumentos másSigue leyendo «¡Lo hemos conseguido!»