Una historia de estos días

La última bomba había caído apenas a quinientos metros. Una negra y espesa humareda se expandió instantáneamente en un círculo inmenso, al tiempo que se elevaba hacia el cielo, acompañada de una lengua de fuego que iluminó plenamente la oscuridad de la noche

Anuncios

El contacto

Habían vuelto a salir elegidos. En esta ocasión no habían obtenido mayoría absoluta, pero habían logrado gobernar con el apoyo de otras formaciones. Ello les había permitido endurecer más una ley que ya había cercenado libertades y que la ciudadanía…

El vendedor de versos

Ya no está el vendedor de versos, un hueco oscuro y vacío ha quedado en el lugar que ocupaba. No habrá ya cielos ígneos y noches inflamadas de estrellas. No existirá un globo etéreo y blanco colgando de un ángulo del cielo. No se aguarán las escarchas en las madrugadas. No sonará el tintineo de…

¡Lo hemos conseguido!

Lo hemos conseguido. Hemos convertido el mundo en un estercolero. No ha sido difícil. El ser humano, casi desde sus inicios, ha sido el mayor depredador del globo. Incluso el máximo depredador de sí mismo. Recordemos que inventamos la esclavitud, la guerra, la tortura, el holocausto, el genocidio, el exterminio, y desarrollamos algunos instrumentos más…

El consejo

Los pesados cortinajes de terciopelo estaban echados. En el interior, las llamas de las velas bailaban con una especie de pálpito, arrojando sobre las paredes sombras que danzaban un baile macabro. En el interior de la chimenea, llamaradas azules y amarillas caldeaban la estancia. El rey, vencido sobre la amplitud del tablero de la mesa,…

Amor herido (último)

VI Otros ojos son ya los que te miran, otras manos las que te acarician, otra voz la que te ama y te habla al oído entre las sábanas. Otro abrazo aprieta fuerte tu cintura, otra cintura forma con la tuya un cuerpo nuevo y otros brazos, en fin, los que mariposean por tu cuerpo…

Amor herido (IV y V)

IV Ahora dudo de mí mismo, de mis rezos a la vida. El sol calienta mi rostro pero no revive lo que yace dormido desde hace tanto tiempo. Hay un duende que viaja por el gris de mis espacios, me llama con voz trémula, dice que huelo a derrota, que el cielo es azul al…

Amor herido (II y III)

II Debí pintarte en mi recuerdo como ola azul de crestas blancas, así, como surgiste en mí, como eras en mi pensamiento aquel instante. Tu nombre late aún, despacio, Imperceptible casi, porque fue volcán que ruge, que dilata las piedras con su sangre diluida. Se apaga, poco a poco —y no lo sabes— Porque el…

Amor herido

I Creo recordar tu voz hablándole a los pinos donde el viento se detiene a conversar con las ramas. Hay un espacio de silencio, sin embargo, que le duele, sin duda, a mis acentos, porque callo y miro tus perfiles que mueren en las horas que nos quedan. Han contado los minutos —lo sabes y…

El caminante

Dicen que un caminante se hallaba a la orilla del camino, maltrecho, herido, sediento  y hambriento. Pasó casualmente por el lugar un jinete, de casaca azul y escarapelas blancas en la hombrera, tocado con un sombrero de ala ancha y una gran pluma azul a un costado. Descendió de su montura y, con paso lento,…

Gracias

Gracias a los que, una vez vencidos, se levantan, con el ánimo imperturbable, aunque malheridos, para continuar la lucha, a los que denuncian, pese a estar prohibido, y a los que viven en el perpetuo fragor de la batalla por los deprimidos. Gracias a los que sufren, llorando, los agravios del poder, del odio y…

Sólo lo supo

Sólo lo supo cuando su voz se hizo violenta, cuando un vendaval de reproches adquirió una cotidianidad inusitada. Sólo lo supo cuando las prohibiciones comenzaron, y también las amenazas, como algo cotidiano, habitual, amargamente diario. Sólo lo supo cuando los objetos trazaron en el aire parábolas veloces, vertiginosas rectas, estallando en los muros con un…

Hipocresía

Al principio era de trazo grueso, un boceto bien definido, de líneas claras y sombras precisas, era como uno de esos lienzos que debajo esconden otra realidad, otra verdad que no aparecía ante los ojos de los que lo miraban, una pintura de valor, oculta bajo una tela sin valor alguno. El dibujo era una…

La bestia

El hombre estaba firmemente erguido, con las piernas abiertas en compas y los pies férreamente anclados al suelo, como si hubiese echado raíces, al igual que la espesura de árboles que lo rodeaba. El sudor del torso desnudo brillaba a la escasa luz que traspasaba la abundante frondosidad de las hojas de los árboles. De su mano

Flores cortadas

Todo comenzó en el instituto, en aquellas soleadas mañanas de abril durante recreo. Sus compañeras ya salían con chicos, se besaban. Ella era gorda, le decían, y así no iba nunca a gustar a un chico. No se fijarían en ella. Y, de ese modo, jamás conocería el sabor de un beso, de una caricia,…

Alzheimer

Desbordada por un caos que se hacinaba a su alrededor. Iluminada por una sonrisa irracional, absurda. Conmovida por los gritos de los otros. Atemorizada por los que le dirigían la palabra, o ensimismada como un pequeño con el envoltorio de una piruleta, ella miraba a través de los cristales de la ventana.