Fuimos.

Fuimos lo que fuimos. En aquel preciso momento. En aquel viaje entre obras de arte. En aquel restaurante comiendo delicatessen. En aquella puesta de sol. En aquella playa comiéndonos a besos. En aquel concierto cargado de cerveza. En aquella exposición. En aquel día de lluvia corriendo entre coches. En aquellas duchas eternas. En aquellos abrazos…

Río sin rumbo

No tengo rumbo. No tengo cara. No tengo historia. Nada. Tristeza. Soledad. Silencio. Vacío. Miedo. Inmensidad. La bahía se mece de un lado, el río color león se embravece del otro. La escollera tiene ese qué se yo, que divide aguas, separa… aleja… aparta del inalcanzable horizonte donde Yasí, desesperada, busca a su amado. Ecos…

Exquisita frialdad

Estoy sentada frente a este papel en blanco que se me antoja un incipiente relato de (des)amor y juro que esta vez no sé muy bien por dónde empezar. Ando a tientas entre lo que escribo y lo que realmente quiero escribir y maldigo a este estúpido pensamiento dicotómico que enturbia mi razón y me…

Donde la tristeza es feliz.

Quién sabe si lo del amor nunca tuvo que ver con el dolor, quién sabe si lo de la felicidad jamás tuvo que ver la satisfacción en la tristeza. Quién sabe si ella no tenía que confrontarse con la muerte… Yo camino donde el diablo no se atreve a ir. Yo camino tranquilamente en el cielo. Yo…

Meteorita

—¡Luna!, ¿qué te cuento hoy de mí? —preguntó el taciturno viajero, buscando respuesta alguna en la vía láctea. El cielo espabiló su cara y una sutil sonrisa habló. —Háblame de ella —dijo el ansioso satélite. Hubo unos minutos de silencio y se podían percibir puntos suspensivos en el aire. El viajero dejó escapar un suspiro y…

Detrás de las rejas

“¿Qué fue ese ruido?”, Mariana despertó sobresaltada. Todavía era de noche y no alcanzaba a ver las formas de su propio cuarto. Se frotó los ojos. ¿Había sido un rasguño? “Tal vez un animal entró por la ventana”, pensó. Volteó hacia ella y fue cuando descubrió las enormes plantas. Espantada, miró en todas direcciones: en…

Claveles Rotos

Vengo a decirte lo que ya ha sido dicho, Lo que me faltó por decir, Y lo que en otra vida, diré. Anónimamente, por supuesto, vengo a dejar una carta; de las románticas, de las empedernidas, y la de los perdedores que han suscitado a sollozar. Vengo a presentar una renuncia, o quizá, una bandera…

Renova vida

La tarde llovía en seco: el agua salía a través de los poros del asfalto y se arrojaba en subida libre hacia las temerosas nubes, que se encontraban completamente secas de envidia por no producir ahora la tormenta a que nos tienen acostumbrados. Mismas nubes que se arremolinaban en todos las gamas de grises conocidos…

Salvada.

Camino de puntillas, entre recuerdos que cortan como cuchillas, como cristales rotos. Alfombras enteras. Infinitas. Que no me llevan a ningún sitio. Sabiendo que al final de mis sueños, está tu mano, a la que me aferro, la que siento cómo me deja caer. Despacio. En silencio. Desplomándome sobre ellas. Cortándome en mil pedazos. Cierro…

La obsesión no se cura con el tiempo

La verdad no estoy segura por qué aún le pienso si, después de todo, él nunca supo quererme, ni siquiera se dio la oportunidad de conocerme de verdad. Yo estaba consciente de ello y no me dolía ser un juguetito sexual porque él para mí era lo mismo, sin embargo un pedazo de mí albergaba todavía las esperanzas de que quizá en un futuro incierto nuestra química pudiera juntarse para explotar.

Eterno

Asuntos inconclusos entre las sienes, solo somos un descanso en lo eterno, júbilo de mi deseo, incipiente, de morir ahogado entre tus manos. ¿Y si no se detiene? ¿Qué haré, pues, si no determino la conquista de tus brazos? ¿Añoraré entonces a la muerte o me detendré al filo de tus ojos para retroceder a…

Pudimos serlo todo y nos quedamos en nada.

He venido en busca de una explicación. Esa que me dejará tranquila; esa que por muy dolorosa que sea aceptaré y me permitirá continuar sin tenerte en mente la mayoría de mi tiempo; esa que me hará entender por qué un día me cogiste de la mano y al día siguiente desapareciste con un “lo siento, pero esto no puede continuar”.

Perdóname

Te pedí perdón un millón de veces, y en ninguna de esas palabras me creíste. Te pedí perdón y tú no lo supiste ver. Pensabas que con mis palabras quería volver a ganarme tu afecto, o que era una simple táctica para volver a tus brazos. Esos brazos, que tanto me habían protegido las noches…

Esta hija adoptiva

Llevo días durmiendo con ella y me cuesta creer que siendo tan distante se acomode entre mi pelo y las costillas, se hace un ovillo en mis piernas, y tiende sus brazos por toda la habitación. Se hace grande cuanto más pequeña la siento y es entonces cuando me doy cuenta de que se trataba…

Tu recuerdo me consume

Bajo tu fuego lento me consumo, quemando el aire en mis manos, que alzan suspiros al cielo, buscando una mañana soleada, deslumbrante y cierta, que reparta bohemias razones y comparta sabores añejos. ¡ Oh sabor dulzón que atardece al compás cantarín de mil plegarias! Raya el agua la vereda, que transparente recorre el alma de…

Venganza

Ella luce clara y fría, como una tarde de otoño a finales de verano llena de bruma. Ya se le han agotado las palabras, los hechos y los perdones. Hace tiempo que blande cada última palabra cual sibilina estocada, deseando pegar en el centro mismo de la debilidad de quien fue su todo. Su pétreo rostro…

El azulejo enamorado

Fue una vez. De esas veces que no quedan sino en el olvido, a las que no les siguen nada, ni siquiera una parvada joven que llega cantando a casa. Nada, más que una soledad que te esconde entre el follaje. Solo era una ocasión más, con el vuelo anticipado y el futuro marchito. Pero…

Vacía de recuerdos.

El alma quedó vacía de recuerdos, limpia pero impura, sucia pero clara. Agónica como los últimos instantes de vida, oculta a la vista de todos, sin hechos ni palabras. Te observo en la lejanía, y no recuerdo nada. Ni en este día, cargado antaño de risas, de vino, de comida, y de sexo sin sentido….

Primera noche con tu ausencia.

A partir de hoy, la noche no será la misma. Me harán falta tus palabras, tus suspiros, tus desastrosos modales y, entre otras cosas, tu deliciosa forma de besar. Soy libre otra vez y me pesa, me pesa el vacío de la casa, el silencio y la soledad. Se siente como la parálisis del sueño…

El ritmo en la sangre

Mi amiga Nidia quiso casarse con un cubano desde siempre. Decía que había algo que no podía explicar que hacía que le fascinaran esos negros de piel y corazón lleno de ritmo y sabor. Al fin de algún tiempo, se embarcó hacia la isla y allá conoció a Ernesto: un hombre delgado, sonriente y con…