El allá

El allá es muy diferente del acá. El allá es azul, azul en todos sus matices, en todas sus definiciones. Su paisaje es un arco iris de colores salpicado siempre de un matiz azul. El allá luce infinito como el cielo. Como un cielo inundado en el que flotan criaturas con cuerpos ligeros y ágiles….

Desde el interior

Único favor al lector: imagina la presente historia donde más te plazca. En el pasado, hace miles de años, o en los dorados veintes, en la actualidad, o tal vez en el futuro, entre cyborgs y naves espaciales. Y es que eso no importa, pues esta historia es cíclica: se ha venido repitiendo desde que…

La Carpa de las Brujas

Nunca sabes cuándo necesitarás reaccionar heroicamente de manera inesperada, para salvar tu vida o la de las personas cercanas, incluso aunque no las conozcas, hay poderes que se activan en momentos de gran tensión y otros tantos que puedes practicar y practicar por años y no usarlos jamás. No sé qué me trajo a esta…

El Suicida

…el vacío en su alma era demasiado desgarrador para continuar intentándolo. Quitó el anillo de su dedo y lo ubicó junto a un trozo de papel que yacía intacto sobre la mesa de noche desde hacía más de una semana. Subió a la azotea, aún en pijamas, y se suspendió en el borde para contemplar…

Aproximaciones terrarias al tiempo detenido (III)

Existen muchas maneras de viajar. Uno puede viajar con la imaginación, con una imagen, con muchas cosas. El abuelo de Antón le había enseñado una vez a viajar mirando un reloj de piedra. Cada vez que lo miraba se sentía igual que cuando pisaba el arenero. Se sentía preso de las paredes de cristal y…

Sé que dueles (Parte II)

Sé que dueles (Parte I) Y ahí estaba yo, enfrente de la habitación que tanta felicidad me había dado. Viendo cómo nuestros recuerdos se desvanecían uno por uno. Abrí la puerta y le vi. Vi cómo se sobresaltaba, estaba segura de que no me esperaba allí. Pude ver que estaba bien acompañado. Ella estaba desnuda…

La revelación del corazón

Supongo que ya no hay secreto. Las puertas de mi alma se han abierto de golpe y derramaron todo lo que contenían sin medir las posibles consecuencias de revelar los oscuros rincones de mi personalidad aparentemente perfecta. Supongo que ya no hay tesoro que esconder si ya el cofre ha sido forzado más de una vez…

Delirios de cohete

No logro pilotar más la implosión de mi superyó abstraído, Houston, hay dos problemas: la duda creadora y la suricata en la pared. Levito sobre el compendio de moscas excitadas, pululantes en viscosidad, roen lo que defeco, se sumergen en ideas muertas, en soliloquios bastardos, ¡pero si yo defeco poesía! Poesía: es el cementerio de…

La nena muestra al novio

Con diecisiete, Inés iba dejando atrás la adolescente para hacerse mujercita. Además, ella no quería ser la novia en secreto, no, señor. Quería mostrar a su novio. Ir con él a cualquier lado. Presentarlo a su familia, allá en el pueblo. ¿Cómo hacían? La nena menor de edad, ennoviada con alguien de… ¿cuánto? —A ver,…

La profecía

Se paró frente al espejo. Observó sus cejas, sus parpados, sus pestañas. Luego, dentro de sus pupilas dilatadas, empezó a ver imágenes de lo sucedido: El agua de una ligera llovizna regresa hacia las nubes. El viento se devuelve y deshace un pequeño remolino. Es viernes por la tarde y se hace mediodía. Una bandada…

Aunque no haya visto la luna

“Nos baja una estrella que borra la huella de un recuerdo amargo” Joan Manuel Serrat   Los rayos del sol comenzaban a acariciar las hojas de los árboles, hojas amarillentas aunque aún ostentaban el verde de la estación abandonada. El astro ardiente continuaba su ascenso abrazando ya aquellas hojas… Se inclinaba suavemente a besar las…

La no identidad

Llevaba máscara. Llevaba una máscara completamente lisa y de color blanco (asociado a la nada). No tenía un cuerpo definido, era casi transparente, con formas flexibles y poco convencionales. Se movía sin sentido ni destino. Su voz nunca era recordada, tan vacía y uniforme que no tenía ningún tipo de musicalidad ni ritmo que la…

Día de Pesca

Menos mal que hoy no pasa nada fuera de lo normal…

¿Futuro imposible?

¡Eric Arthur Blair! —gritó furibunda la maestra de Geografía del cuarto grado—. No me importa que usted sea un alumno recomendado: si vuelve a distraerse en mi clase, lo expulso para siempre, ¿me escuchó bien, jovencito? El joven se despertó de un brinco y solo atinó a contestar con un leve: —S… sí, maestra. Una…

Si pudiera

Tengo una gran fascinación por eventos como los del día de hoy; inesperados y hasta cierto punto, absurdos. Si pudiera contestar a la pregunta que casi todos nos hacemos de cuando en vez, la que dice algo así como “¿qué es la felicidad?”, respondería “justamente esto”; un cuerpo cansado, el vagón del metro repleto pasadas…

Sobre mis pasos

  La ciudad se duerme noche a noche mientras la oscuridad cae pesada sobre mis hombros. Camino simplemente. No voy a ningún sitio, sólo camino. Recorro cada calle, cada callejón, en silencio. Si por alguna razón alguien se me cruza, puede que le juegue alguna broma. Realmente no tengo nada que hacer. A veces pienso…

Sé que dueles (Parte I)

Me disponía a ducharme como cada mañana. Presentía que hoy iban a cambiar el rumbo de las cosas, el rumbo de mi vida. Comenzaba mis vacaciones y estaba ilusionada porque le volvería a ver. Atrás quedaban las semanas de estrés, de complicaciones y de nervios. Sí, nervios, ya que me había propuesto darle una sorpresa….

Sintiendo libertad

Sintió la libertad como un pequeño espasmo, sin percatarse del cambio radical que sufriría su vida. A medida que aquella sensación —extraña y familiar— recorría su cuerpo, su mente se dio cuenta de las cosas en las que nunca había reparado: el juego de luces y sombras que rozaban el suelo, el dulce aroma del…

La Razón Herida

Una fugaz sacudida, una violenta tormenta que desata su ira de golpe, rasgando el velo de la cordura y pintando de sangre el respeto invisible. Calles desiertas, estertores de muertes en el ocaso del ayer y una madrugada impía en el gris de la vergüenza. Despiadado látigo que sacude la conciencia, restallando la sin razón…

Los pibes fatales

Moro estaba solo y pobre. No tenía dinero, pasaba hambre. Los amigos le llevaban comida y se quedaban a hacerle compañía; querían estar seguros de que se alimentara. La que era un hada con sus manos era Pili; con ingredientes muy sencillos le hacía cosas ricas que se veían muy apetitosas. Moro las disfrutaba como…