Ojos negros

Estaba asombrado de lo vacío que iba el vagón de metro. Lógico; la hora punta hacía rato que había pasado. Contemplaba mi reflejo en el cristal. Iba sentado, sujetando la caja entre mis manos, el pelo revuelto, el cuello de la camisa desabrochado y la corbata floja.Intentaba recordar cómo había llegado a ese punto. MeSigue leyendo «Ojos negros»