La despedida

Tic-Tac. Tic-Tac. Comenzaba a amanecer. El tono arrebol del cielo entraba por los ventanales, señalándome sin misericordia la salida de tu habitación. A mí, que me abrazaba a tu cintura, en un último intento por sentir el calor de tu piel. Era tarde. Y tenía que huir: de lo nuestro. De ti y de mí.Sigue leyendo «La despedida»

Cuarentena

Seducen las sedosas sábanas del blog.Tienta el tic-toc estentóreo del teclado. Bien besar a mi bella quisiera.Apenas palparla se puede en su imagen. Burla el sentido de toda una vidaquedarse atrapado en un mar tan virtual. Desespero con ansias por una salidaque lleve a volver a una senda vital.

Cálculos

Dónde acaba el mar, dónde nacen las estrellas, dónde empieza la angustia, dónde muere el recuerdo. El ayer refleja el morado oscuro de cuando la decepción afloja, porque hicimos una promesa en silencio y son esas las que más pesan al romperse, las que más clavan sus cristales. No quiero escuchar tus palabras, no despuésSigue leyendo «Cálculos»

Naufragio

Qué es lo que me lleva a este continuo precipicio del que no obtengo queja. Por qué no sé conformarme conmigo y me inundo de un vacío que pesa más que cualquier pena. Por qué no sé sentirme viva si no me atacan emociones fuertes en mitad de la calle, si no comparto con risasSigue leyendo «Naufragio»

Reloj

Si echar de menos es perder el tiempo, es robar minutos al crepitar del silencio, es matar a besos el baile del mañana, es partir a balas el desgastar de la palabra, por qué me ato las cuerdas de la esperanza a las muñecas, las del desasosiego a los tobillos, rompo los cuadros que expresanSigue leyendo «Reloj»

Recuerdos

  Recordaré aquel verano toda la vida, recordaré cada lugar que visité a tu lado y ahora vuelvo a esos lugares y ya no sé verlos sin esos ojos. Sin esos ojos que iban acompañados de esa sonrisa, esa sonrisa que iluminó hasta el rincón más oscuro de mi ser. Eres el recuerdo de unSigue leyendo «Recuerdos»

Sé que dueles (Parte I)

Me disponía a ducharme como cada mañana. Presentía que hoy iban a cambiar el rumbo de las cosas, el rumbo de mi vida. Comenzaba mis vacaciones y estaba ilusionada porque le volvería a ver. Atrás quedaban las semanas de estrés, de complicaciones y de nervios. Sí, nervios, ya que me había propuesto darle una sorpresa.Sigue leyendo «Sé que dueles (Parte I)»

Cara o cruz

Ya todo me daba igual. Desde el minuto uno en que te vi supe que ibas a ser las dos caras de la moneda. Me enamoré de tu cara, pero sabía que tu cruz terminaría destruyéndome. Por eso no sabía qué hacer y por eso era reacia a conocerte… porque sabía que conforme más te conociera,Sigue leyendo «Cara o cruz»

Impetuoso temor

Impetuoso temor, sucumbes los rastros del amor; y con tu rápida proclividad, atrofias solemnemente mi valor. Impetuoso temor, regocijas mi acérrimo rencor; y con tu  prolífica inquietud, condicionas la ternura con furor. Impetuoso temor, apostillas con sosiego el dolor; y con tu intrépida docilidad, despojas mi vacío sin pudor.

Soñando, te cumpliste

Me desperté como si de un sueño se tratara, esa sensación que sentía dentro de mí, hacía años que no la experimentaba. Cualquiera hubiera afirmado que horas antes dormía sobre mi cama o que era solo un sueño, pero yo, yo te diría que era tan real como las letras escritas en este texto. ¿PorSigue leyendo «Soñando, te cumpliste»

Ella

Ella, amaba la vida, la amaba más de lo que nadie llegó a amarla a ella, hasta que llegó él… hasta que llegó esa sonrisa en mitad de la tempestad que hizo que sus miedos se esfumaran. Él, la única persona capaz de entenderla y comprenderla, de reírse con ella, de secar sus lágrimas haciendoSigue leyendo «Ella»

Cuatro amantes

Ardiente pasión, astuta adicta, sustancia letal, para este mísero corazón. Angustia cabrona, escondida ahogas, anhelos inocentes, para esta anima indigente. Cobardía marrana, viciosa aferras, estruendosas maravillas, para este cuerpo homicida. Necedad inmunda, asesina gloriosa, infame amiga, para esta mente inofensiva.

Perdóname

Te pedí perdón un millón de veces, y en ninguna de esas palabras me creíste. Te pedí perdón y tú no lo supiste ver. Pensabas que con mis palabras quería volver a ganarme tu afecto, o que era una simple táctica para volver a tus brazos. Esos brazos, que tanto me habían protegido las nochesSigue leyendo «Perdóname»

Tu desesperación impura

Tu desesperación impura consagra con tu vil rencor latiente todos nuestros días aparentes. Tu desesperación impura susurra en tus labios nefastos el orgullo de un corazón descompuesto. Tu desesperación impura, embalsamada en tus manos dolientes, carboniza mi piel lentamente. Tu desesperación impura, enterrada en tus ojos sombríos, premia mis deseos viciosos. Tu desesperación impura, indignada soberbiamente enSigue leyendo «Tu desesperación impura»

Susurros

Sentimientos equivocados, encontrados, desechados, con la mirada de un ciego, sin rumbo, muy lejos; se encuentra el suspiro, profundo, envejecido, de un alma perdida, solloza, abatida. Las palabras erradas, odiosas, engreídas, salidas de boca, locuras, manías; sienten la ruptura, profunda, podrida, de un corazón, exánime, fundido. Delicados recuerdos, grandes, solemnes, sucumben la mente, herida, doliente;Sigue leyendo «Susurros»

Digna inspiración

Cuando la inspiración visita, bríndale toda tu atención Su ausencia es un sonido que no se oye, una luz que no brilla y un sabor simple, Porque su fugaz paso es el trampolín a la poesía. Cuando no hay cuerda en el reloj ni impulso en los latidos Las letras se detienen, las ganas seSigue leyendo «Digna inspiración»

¿Me amo o todavía no?

La confusión del no saber, me sucumbe en un lago de horror donde me quedo estática, esperando la solución de la pregunta frenética ¿Me amo o todavía no?   La respuesta desconcertante me deja en silencio , flotando en un limbo fusco de querer con poder, gritar agónicamente ¿Me amo o todavía no?   SigoSigue leyendo «¿Me amo o todavía no?»

La Ventana

Cuando te pasas seis horas diarias sentada delante de una ventana, que además se convierte en la ventana a través de la cual ves el mundo, en tu mundo, día a día, durante tres años, puedo asegurarte que te conoces como la palma de tu mano la hora a la que el vecino de enfrenteSigue leyendo «La Ventana»