La ayuda

Si no te piden ayuda, no la regales; simplemente permanece atento para entender las señales. A veces, te estarán suplicando con ojos tempestades, con su sonrisa de seca rosa o con sus lágrimas cauceleando entre las calles. Escúchame, mujer mariposa: es de valiente mostrarnos vulnerables y no quedarnos con el capullo sino echar a volarSigue leyendo «La ayuda»