Cosa de (b)ella, ¿y qué?

Se acabó. Ahora sí que se terminó. Que se vaya al diablo ese imbécil. Voy a empezar a vivir mi vida. Tenía razón mamá. Un mentiroso. Un sátrapa. ¡Un vividor! Porque otra cosa no se puede decir. Me tenía viviendo en esa casa. Que todas las noches lo esperase. Pronta para él, obvio. Encima, aSigue leyendo «Cosa de (b)ella, ¿y qué?»

Ducha de pena

Cae y se desliza. Se siente, pero escurridiza. Parece firme, pero pide paso. Intento abrazarla, pero no hay caso. Es como la esperanza que se me escapa entre los dedos. Esperanza, ¿adónde te fuiste? Desespero esperando que me mires. Nada más que eso espero. Y nada menos. Porque la manera que me mirabas en laSigue leyendo «Ducha de pena»

Primeros tantos

Mauro se instaló en la puerta y la esperó a que llegara. Ahora, solo ella le importaba. No le interesaba haber sido el goleador campeón de la cancha. Ahora buscaba otra cosa. Ya no soportaba más así, sin poner en práctica de una vez lo que él sentía como su hombría. Era apenas un cachorroSigue leyendo «Primeros tantos»

Diario de mi casa (parte IV)

Nunca hablo con papá de eso que me pasa. Con mamá, ni loco. Es raro, porque me parece que con papá hablaría. Pero no sé por qué él no me habla. ¿Le tendrá miedo a mamá? Yo ya estoy empezando a imaginar cosas. Pero no, mejor, no me las imagino. Porque si abro la boca,Sigue leyendo «Diario de mi casa (parte IV)»