Cosas de barrio (el Quedado y el Toronja)

En el almacén y bar de don Medina, aquel de la esquina, se reunían casi todas las tardes el Quedado y el Toronja. Los vecinos siempre comentaban que no podían creer cómo dos botijas tan distintos podían ser amigos. Parecían el agua y el aceite, pero eran uña y carne. Vivían discutiendo por bobadas, peroSigue leyendo «Cosas de barrio (el Quedado y el Toronja)»

Solo para fumadores (Tributo a Julio Ramón Ribeyro)

Muy como el flaco, empecé a los catorce o quince años, apoyado en la descolorida baranda afuera del ICPNAC. Como a cualquiera, la primera pitada me causó una tos implacable y la promesa de no volver a hacerlo más, pero no soy el indicado para hablar de compromisos. Le perdí la gracia por mucho tiempoSigue leyendo «Solo para fumadores (Tributo a Julio Ramón Ribeyro)»

Diario de mi casa (parte V)

Quiero vestirme de cuero negro, raparme la cabeza, salir a la calle con un cigarro en el labio y cara de diablo. Quiero meter miedo.