Chavela

La Llorona empezó siendo la Cebolleta. La llamaban así los niños del barrio. «Todavía huele a la Cebolleta», decían por la mañana. Y siguiendo el rastro se asomaban a la ventana de la cocina. Ahí estaba (y seguiría estando días y noches) la Llorona con su berrinche crónico. Aprendió a andar entre los pucheros delSigue leyendo «Chavela»

Sopa de moñito

Así es como siempre regresas, en lo cotidiano, cocinando, leyendo, pasando el rato con la familia, jugando, te encuentro en todo y a la vez cada recuerdo tuyo parece un sueño que viví en otra vida, cuando aún te veía. Te extraño como siempre y te amo como nunca. Así era mi abuelo, espontáneo ySigue leyendo «Sopa de moñito»

Dulzura, unión, azucarada creación

Un matrimonio que progresó mucho fueron Pierre y Marianne. Se casaron a mediados de los noventa, alquilaron algo barato, hicieron sus primeras armas en el Centro con un puestito de venta de empanadas, crêpes y otras comidas saladas. Vino la crisis, estuvo brava con dos hijos chicos para mantener. Querían darles la mejor educación, losSigue leyendo «Dulzura, unión, azucarada creación»