Primeros tantos

Mauro se instaló en la puerta y la esperó a que llegara. Ahora, solo ella le importaba. No le interesaba haber sido el goleador campeón de la cancha. Ahora buscaba otra cosa. Ya no soportaba más así, sin poner en práctica de una vez lo que él sentía como su hombría. Era apenas un cachorroSigue leyendo «Primeros tantos»

Desesperación

Doy vueltas por la habitación, parezco una fiera enjaulada. Me siento pero me levanto enseguida como si tuviera un resorte que me hiciera saltar. Me acerco y te miro, sigues igual, no hay ningún cambio. Se me escapa el aire que retenía en los pulmones; no me había dado cuenta de que me estaba ahogando.Sigue leyendo «Desesperación»