Diario rojo

Hoy me ha llegado el olor a hojas podridas de la piscina. Suelo caminar hasta detrás del jardín, rodeo la piscina (todo son arces y castaños) y vuelvo por el huerto. Siempre que paso cerca de la piscina me fijo en que la masa de las hojas forma una capa gruesa. Creo que podría andarSigue leyendo «Diario rojo»

Cálculos

Dónde acaba el mar, dónde nacen las estrellas, dónde empieza la angustia, dónde muere el recuerdo. El ayer refleja el morado oscuro de cuando la decepción afloja, porque hicimos una promesa en silencio y son esas las que más pesan al romperse, las que más clavan sus cristales. No quiero escuchar tus palabras, no despuésSigue leyendo «Cálculos»

Usted

Me levanté con ganas de besarle, con ganas de acariciarle, con ganas de halarle el pelo y arañarle cada parte. Me he levantado con ganas de usted, y ni siquiera lo imagina. Me levanté extrañándolo, aun cuando no debería ni hablarle. Peor aún, de pendeja me he levantado con la esperanza de que me hableSigue leyendo «Usted»

Diario de un refugiado

Vivo entre la frontera de la libertad y el precipicio congelado entre instantes como dos amantes sin amor. Guardo fuerzas por si tuviera que huir ya no me quedan sueños por soñar me queda mucha risa por reír. Vivo entre vidas que no elegimos casas derrumbadas por el abismo tan solo contagian tristeza al menosSigue leyendo «Diario de un refugiado»

Soñando, te cumpliste

Me desperté como si de un sueño se tratara, esa sensación que sentía dentro de mí, hacía años que no la experimentaba. Cualquiera hubiera afirmado que horas antes dormía sobre mi cama o que era solo un sueño, pero yo, yo te diría que era tan real como las letras escritas en este texto. ¿PorSigue leyendo «Soñando, te cumpliste»

Perdóname

Te pedí perdón un millón de veces, y en ninguna de esas palabras me creíste. Te pedí perdón y tú no lo supiste ver. Pensabas que con mis palabras quería volver a ganarme tu afecto, o que era una simple táctica para volver a tus brazos. Esos brazos, que tanto me habían protegido las nochesSigue leyendo «Perdóname»

Diario de mi casa (parte IV)

Nunca hablo con papá de eso que me pasa. Con mamá, ni loco. Es raro, porque me parece que con papá hablaría. Pero no sé por qué él no me habla. ¿Le tendrá miedo a mamá? Yo ya estoy empezando a imaginar cosas. Pero no, mejor, no me las imagino. Porque si abro la boca,Sigue leyendo «Diario de mi casa (parte IV)»

Diario de mi casa (parte III)

Un día, la abuela Poupée se fue de visita a lo de Marcos, estuvo una semana allá, una tarde cruzó la calle para ir a jugar a la lotería, no vio a ese inconsciente que iba a más de cien por hora. Por eso yo les tengo miedo a los autos. Qué horrible que fueSigue leyendo «Diario de mi casa (parte III)»

Diario de mi casa (parte II)

No sé si hice bien en cambiarme de colegio. Estaba incómodo en el británico, les insistí tanto a papá y mamá que quería cambiarme al de los vascos, que al final les gané por cansancio. Pensé que iba a estar mejor, que iban a ser más buenos conmigo. Pero no cambió nada. Los chiquilines seguíanSigue leyendo «Diario de mi casa (parte II)»

Charlas fantasmagóricas

Cuando salió el primero, sí me espanté un poquito; con el segundo, ya no tanto; y así, poco a poco hasta irme acostumbrando. Ahora ya he aprendido que los fantasmas son buenos conversadores, y una apacible compañía durante los días de largas lluvias, pues no les gusta salir cuando hay humedad. Por eso, cada nocheSigue leyendo «Charlas fantasmagóricas»

Bajo la regadera

Justo cuando se enjabonaba el cabello, la densidad del agua cambió. Luego fue la temperatura y la viscosidad. Con infinito terror, se retiró de abajo del chorro. Se restregó los ojos, y cuando al fin pudo ver, esa cosa extraña ya empezaba a salir por la tubería…  

Oficial: no hay esperanza para México

Al día de hoy, el gobierno mexicano ha demostrado dos veces consecutivas de manera contundente su incapacidad para analizar una escena del crimen. En menos de una semana, ambas tragedias (la de Playa del Carmen y la de Monterrey) escapan a la capacidad de análisis de las autoridades mexicanas: En Playa del Carmen se manejaSigue leyendo «Oficial: no hay esperanza para México»

Diario de mi casa (parte I)

El cenicero está vacío en el medio de la mesa ratona. Papá dejó de fumar hace años. Mamá siempre se quejaba del olor a toscano. Ahora la alfombra está divina, bien tersa y con olorcito a lana. Da gusto tirarse y revolcarse. Uno de los gustos que me doy en casa. Todavía no llegan papáSigue leyendo «Diario de mi casa (parte I)»