El ritmo en la sangre

Mi amiga Nidia quiso casarse con un cubano desde siempre. Decía que había algo que no podía explicar que hacía que le fascinaran esos negros de piel y corazón lleno de ritmo y sabor. Al fin de algún tiempo, se embarcó hacia la isla y allá conoció a Ernesto: un hombre delgado, sonriente y conSigue leyendo «El ritmo en la sangre»

Colección de Haikus Ueshima Onitsura

1 Día de locos. Miro a mi pequeño: todo perfecto. 2 Amigos vemos compartiendo milagros: sueños eternos. 3 Miedo de noche. Si ella duerme aquí: noche en calma. 4 Está lloviendo. Los caminos del agua en la ventana. 5 Tecnología. Nosotros entre mundos… Naturaleza. 6 Hinchándose canta la rana: es orgullo.

Y han de caer del todo sin duda alguna

Cuando terminó de escribir las últimas palabras de su gruesa novela de caballerías, le llegó un dejo extrañísimo como si de un chispazo se tratara: de pronto sintió como si eso estuviera aconteciendo al mismo tiempo en otro universo paralelo. Entrecerró los ojos un momento para sentir ese deja vu y un instante después soltóSigue leyendo «Y han de caer del todo sin duda alguna»

No hay vuelta de molino

Es cuando me pregunto: ¿por qué sólo ven la espuma del mar para colmarse de alegría unos instantes, en lugar de asomarse bajo la superficie: verían una vida tan infinita que los colmaría para su vida entera? ¿Por qué seguir en la misma necedad que día tras día y ocurrencia tras ocurrencia, ya saben, noSigue leyendo «No hay vuelta de molino»

Metamorfosis II

La torre avanzó dos escaques y se convirtió en punto de vigía. Una casilla adelante se transformó en casa para después mudar a simple cubo geométrico. Luego vendría la conversión en pájaro y casi de inmediato, en pez. Posteriormente vendría el enfrentamiento con esas avispas asesinas para terminar por trocarse en casa nuevamente, solo queSigue leyendo «Metamorfosis II»

Fútbol a primera vista (erótico)

Aunque no le gustaba nada, aceptó. Él era un buen amigo, algo torpe en su forma de conducirse, obeso y nada agraciado, pero muy tierno, eso sí. Esa era la razón principal por la cual aceptó aquella aburrida invitación: ir a un partido completo del Real Valladolid. Bueno, había de aceptar que también la convencieronSigue leyendo «Fútbol a primera vista (erótico)»

Hoy no tengo inspiración

—¡No se me ocurre nada!, —bufó el escritor y de inmediato aparecieron a sus pies una veintena de criaturas extrañas. Por la ventana más próxima, sapos combinados con langostas entraron bailando a un ritmo extravagante. Y de los rincones más oscuros salieron sombras que se mesaban los cabellos mientras proferían gestos adustos de dolor oSigue leyendo «Hoy no tengo inspiración»

Éxtasis temporal

Otro día más que pasa, y me siento en mi silla, ya muy vieja, casi hecha trizas. Suavemente acomodo mi vista, hacia la panorámica inmaculada, de mi alma indócil, sin prisa. Pero rápidamente, el desasosiego, del delirio agudo que tengo dentro, interrumpe mi éxtasis temporal. Entonces inequivocamente, la pesadilla, que llaman vida, llega riendo ySigue leyendo «Éxtasis temporal»

Juntos. Prohibidos. Eternos. (Erótico)

¡Eras perfecta! ¿Por qué tuviste que morir, Clemencia? ¿Por qué? Tus cabellos negros como la noche más hermosa, con esas dos estrellas polares refulgentes bajo tus cejas, enmarcadas por la belleza de las líneas de tu rostro. Tan delicadas como la costa acariciada por la espuma del agua. Tu boca cual fruto jugoso, tu barbillaSigue leyendo «Juntos. Prohibidos. Eternos. (Erótico)»

Lo uno excluye a lo otro (Pinocchio)

La eterna divergencia del Yin Yang entre somos y qué dirán. El hermoso camino cercenado en dos trozos: resultaba apacible recorrerlo hasta esto… ¿por qué me hacen decidir cuando no quiero? Si no cambio, me aburro y si cambio, me vuelvo loco. Si gano pierdo y al revés: nunca uno solo. Y aún no decidirSigue leyendo «Lo uno excluye a lo otro (Pinocchio)»

El peligro de los buenos cuentos

Por allá de los remotos tiempos de inicios del siglo pasado, alguna vez se le ocurrió al gobierno la brillante idea (no es sarcasmo, es en serio) de sacar a la gente de su rutina mediante cuentos impresos, los cuales se dejaban abandonados en cualquier rincón de la ciudad periódicamente: bancas de parque, bardas noSigue leyendo «El peligro de los buenos cuentos»

El amor no quiere

El amor no quiere ser ya moda: otro like más en Facebook. El amor no quiere ser de paso: otro retuit olvidado entre miles de ellos. El amor no quiere ser código de barras: uno más y el que viene y el que viene. El amor quiere ser tratado con ternura: cartas de amor, pláticasSigue leyendo «El amor no quiere»

La otra España

Viví una infancia entera en Punta Carretas, y también en la escuela, con el relato en los oídos acerca de una Madre Patria. Y no era broma, porque para muchos vecinos lo era en serio. Crecí escuchando a varios que hablaban con ceceo y marcaban todas las eses. En estas latitudes, por simplificación se lesSigue leyendo «La otra España»

Calaverita literaria a EPN

En la puerta de los pinos la muerte se apareció y buscando a Peña Nieto en la letrina lo encontró. ­–Aguanta tantito  flaca– el copetón le pidió –No tengo todo tu tiempo– le gritó ya histérica. Con los calzones abajo Peña se sonrojó ¿Qué diría la gaviota? tal vez se pondría celosa. ¡Vaya susto seSigue leyendo «Calaverita literaria a EPN»

La galería del millón mil voces

Me desperté algún día aún muerto vivo: pensando en lo que quizá nunca había pensado. Pensando que dormía despierto y despierto soñaba que pensaba dormido. Y detrás del espejo sobre las cascadas, grifos fríos de hervor continuo que me arrancan cada madrugada los pellejos, me liberan de los diablos del sueño y me devuelven aSigue leyendo «La galería del millón mil voces»