A un cantante de Fado

Haz sonar tu lento llanto, Oh sombra arropada por la pena, Haz sonar tu triste canto Para aquello que de ti se aleja. La portuguesa de Coímbra languidece Entre los dedos del estudiante Que, como un apasionado amante, Toca sus cuerdas mientras la mece. Con tu capa que tan solo borda Los desgarrones de tuSigue leyendo «A un cantante de Fado»

Ojos negros

Estaba asombrado de lo vacío que iba el vagón de metro. Lógico; la hora punta hacía rato que había pasado. Contemplaba mi reflejo en el cristal. Iba sentado, sujetando la caja entre mis manos, el pelo revuelto, el cuello de la camisa desabrochado y la corbata floja.Intentaba recordar cómo había llegado a ese punto. MeSigue leyendo «Ojos negros»