Grito pegado

Un grito, y se acabó. Subía, se multiplicaba Nuestra voz; Y al final de la escalada Un grito fue pegado Que todo lo silenció. Se instaló un silencio sonoro, Cacofónico, doloro, Que dice mucho más Que el más largo hablar, Que grita mucho más Que el más alto gritar. ¡Pobre de mí! En esta domésticaSigue leyendo «Grito pegado»

Scherzo, colpa: Palabra para hogar

-¡Amor! ¡Ya llegué! MUACK -¡Mi vida! ¿Qué tal tu día? Amo este escenario. -Pésimo, detesto estar en la intemperie sin ti. -Oh, qué dulce eres, corazón mío. -Por ti soy un chocolate, ¡pero solo para tus ojos! Tenemos la ilusión de que en compañía perderemos la soledad, yo creo que distinguirlas implica más que elSigue leyendo «Scherzo, colpa: Palabra para hogar»

Los domingos están diseñados para disfrutar. Hay tantos planes perfectos de domingo como personas existen… el tuyo y el mío no puede ser más simple: pasear, recorrer sin rumbo calle tras calle el uno al lado del otro, a veces en silencio, pero casi siempre conmigo hablando sin parar. Me gusta tu manera de escuchar,Sigue leyendo «Tú»

¿Volver a vivir?

El resplandor del amanecer me desvela como una caricia. No quiero despertarla, prefiero que descanse tranquila después de esta semana agotadora. Hace apenas diez días que estamos juntos. No ha dejado de correr de arriba para abajo, de ir y venir haciendo cosas, de arreglar cada rincón para que parezca como nuevo. Y es queSigue leyendo «¿Volver a vivir?»

Tenemos un poema

Ojalá pudiese correr por las líneas de mi mano. Llegar hasta el acantilado que marca el principio y volver al precipicio del fin. Una bocanada de eternidad, respirar nebulosas. Ojalá esos surcos fuesen de campo labrado. Que mi carne fuese tierra fértil y húmeda para encharcarme de lluvia y que las zanjas se me empaparanSigue leyendo «Tenemos un poema»

De sal

Te conocí cuando todavía no podías dormir por las noches. Tus besos sabían a sal. Debía ser porque a veces tenías que tragarte las lágrimas y por algún sitio tenían que salir. Aprendimos a acariciarnos encajándonos las penas. Éramos carne y jadeo. Por fin, durante esos ratos, dejábamos de ser alma y quejido. Después, meSigue leyendo «De sal»

Claveles en la boca

No me dices te quieros. Tú los haces. Porque me quieres con tus guiños en silencio, porque se te escurre cariño por esos ojos del mar negro. Porque ya no duermo (y tú tampoco), si no me acaricias el muslo izquierdo después del buenas noches. No me dices te quieros, pero me besas las ideas y meSigue leyendo «Claveles en la boca»

Primeros tantos

Mauro se instaló en la puerta y la esperó a que llegara. Ahora, solo ella le importaba. No le interesaba haber sido el goleador campeón de la cancha. Ahora buscaba otra cosa. Ya no soportaba más así, sin poner en práctica de una vez lo que él sentía como su hombría. Era apenas un cachorroSigue leyendo «Primeros tantos»

Recuerdos

  Recordaré aquel verano toda la vida, recordaré cada lugar que visité a tu lado y ahora vuelvo a esos lugares y ya no sé verlos sin esos ojos. Sin esos ojos que iban acompañados de esa sonrisa, esa sonrisa que iluminó hasta el rincón más oscuro de mi ser. Eres el recuerdo de unSigue leyendo «Recuerdos»

Nunca es suficiente

Es difícil admitir cuando uno se ha equivocado, sobre todo cuando la idea a la que se estaba aferrado parecía tan sólida, tan cierta. Pero la vida se encarga de darnos lecciones a diario, algunas más agradables que otras y, al final hay que aceptar la realidad que le ha tocado vivir a cada quienSigue leyendo «Nunca es suficiente»

¿Adiós?

Hace tiempo comprendí que los finales felices no existen. Hace tiempo aprendí que no se me daba bien empezar ni acabar los cuentos. Pero hoy, ya no le echo la culpa al cuento, sino a que ese final feliz del que todos hablar es pura ficción. ¡Tonta de mí!, pensaba que lo bonito del amorSigue leyendo «¿Adiós?»

Anomalía

¿Qué clase de amigos somos si entre ratos nos besamos nos tomamos de la mano, y hasta parecemos novios? No me parece normal que en medio de una amistad estemos tan enredados en la cama o el sofá. Y es que esta anomalía que ahora estamos viviendo me preocupa y me emociona, me ata elSigue leyendo «Anomalía»

Té para tres

Estoy atrapado en un círculo vicioso donde tú y ella son mis constantes. Tú eres la mujer que amo, la que siempre está a mi lado sin importar si la situación es favorable y ella es el deseo prohibido, el atisbo de libertad que me queda, por eso no puedo olvidarla. Mi memoria insiste enSigue leyendo «Té para tres»

Sé que dueles (Parte II)

Sé que dueles (Parte I) Y ahí estaba yo, enfrente de la habitación que tanta felicidad me había dado. Viendo cómo nuestros recuerdos se desvanecían uno por uno. Abrí la puerta y le vi. Vi cómo se sobresaltaba, estaba segura de que no me esperaba allí. Pude ver que estaba bien acompañado. Ella estaba desnudaSigue leyendo «Sé que dueles (Parte II)»

La nena muestra al novio

Con diecisiete, Inés iba dejando atrás la adolescente para hacerse mujercita. Además, ella no quería ser la novia en secreto, no, señor. Quería mostrar a su novio. Ir con él a cualquier lado. Presentarlo a su familia, allá en el pueblo. ¿Cómo hacían? La nena menor de edad, ennoviada con alguien de… ¿cuánto? —A ver,Sigue leyendo «La nena muestra al novio»

El Baile

Uno, dos, tres, cuatro siguiendo el latido de su corazón. Uno, dos, tres, cuatro el ritmo preciso nos mueve a los dos, el silencio es el eco de nuestra emoción. Uno, dos, tres, cuatro ¡Cuidado, detente!, escucha, alguien viene. Me aparto, me abrazas los pasos se marchan. Uno, dos, tres, cuatro reinicia la danza ySigue leyendo «El Baile»

Ébano y marfil

Se conocieron hace veinte años, al calor de una movida campaña electoral. Camelia era muy jovencita, frágil y delicada, vestida prolijita, traía unos papeles de la escribana para llevarle al padre. Al pasar por la esquina vio dos hombres jóvenes sentados a la mesa del bar; le llamaron la atención los claveles de las solapas.Sigue leyendo «Ébano y marfil»