¿dónde estoy? ¿dónde estás?

extraño tus palabras   tú solo mi calor tratas de escurrirte entre mis muslos   yo solo quiero tu mirada ¿dónde estoy? ¿dónde estás? mente alcoholizaday él acelera sin destinoa las afueras de la ciudad   una noche sin estrellas ríemientras me cubre con sus dedos bailarines   y me transforma en muñeca de trapo ¿dónde estoy? ¿dónde estás? circunstancia lacerantevomitaun futuro opuestoSigue leyendo «¿dónde estoy? ¿dónde estás?»

De sal

Te conocí cuando todavía no podías dormir por las noches. Tus besos sabían a sal. Debía ser porque a veces tenías que tragarte las lágrimas y por algún sitio tenían que salir. Aprendimos a acariciarnos encajándonos las penas. Éramos carne y jadeo. Por fin, durante esos ratos, dejábamos de ser alma y quejido. Después, meSigue leyendo «De sal»

Claveles en la boca

No me dices te quieros. Tú los haces. Porque me quieres con tus guiños en silencio, porque se te escurre cariño por esos ojos del mar negro. Porque ya no duermo (y tú tampoco), si no me acaricias el muslo izquierdo después del buenas noches. No me dices te quieros, pero me besas las ideas y meSigue leyendo «Claveles en la boca»

Fecha de caducidad

El amor tiene fecha de caducidad. Muchas veces no está explícita en el empaque, sin embargo siempre aparece en los costados de las mentiras, en el ocaso de las infidelidades, en la esquina de la rutina que mata la pasión, allí donde todo lo malo se funde para despertar a un monstruo peor. El amorSigue leyendo «Fecha de caducidad»

La revelación del corazón

Supongo que ya no hay secreto. Las puertas de mi alma se han abierto de golpe y derramaron todo lo que contenían sin medir las posibles consecuencias de revelar los oscuros rincones de mi personalidad aparentemente perfecta. Supongo que ya no hay tesoro que esconder si ya el cofre ha sido forzado más de una vezSigue leyendo «La revelación del corazón»

Me enamoré de un fantasma

Me he enamorado de una sombra, de un fantasma escurridizo y silencioso que va y viene por toda la casa y pocas veces se deja ver. Sólo en las noches de luna llena aparece acostado en mi cama para no dejarme dormir. Siento que me abraza con sus manos frías, que respira en mi nucaSigue leyendo «Me enamoré de un fantasma»

La obsesión no se cura con el tiempo

La verdad no estoy segura por qué aún le pienso si, después de todo, él nunca supo quererme, ni siquiera se dio la oportunidad de conocerme de verdad. Yo estaba consciente de ello y no me dolía ser un juguetito sexual porque él para mí era lo mismo, sin embargo un pedazo de mí albergaba todavía las esperanzas de que quizá en un futuro incierto nuestra química pudiera juntarse para explotar.

Duele verte enojado

Me duele verte enojado y desde hace mucho estas así. Conforme el tiempo pasa cuesta más hacerte feliz.   Que te ha hecho la vida que con ella estas disgustado, si te ha dado otra oportunidad para seguir a nuestro lado.   Pero no valoras tu suerte y solo hablas palabras de muerte. Que tristeSigue leyendo «Duele verte enojado»