Mírame

Siempre he pensado que para encontrar la belleza uno debe encontrarse a su disposición. De alguna manera, nuestros ojos deben cambiar. No me refiero a cambiar de color. Ni de tamaño. No significa que de repente nuestras pupilas pasen a tener unas nuevas habilidades especiales.  Me refiero a la forma de mirar. No es unaSigue leyendo «Mírame»

¿Puedes acostumbrarte a todo?

Dicen que los seres humanos tenemos una capacidad increíble para acostumbrarnos a cualquier situación. Aún así, me pregunto si existe alguna rutina que resulte insoportable una, y otra, y otra vez. ¿Qué pasa con la muerte? Siempre nos la imaginamos de la misma manera: calavera, guadaña en mano, envuelta en una capa negra hecha jirones. Impertérrita.Sigue leyendo «¿Puedes acostumbrarte a todo?»

Trayecto

Sale del trabajo. Su turno ha terminado. Se despide de los dos compañeros que marchan en dirección opuesta y camina hacia la boca del metro, preparado para ser engullido una noche más por la masa uniforme, pero compacta, de los que vuelven al hogar. Las tropas se alinean una por una delante de los revisoresSigue leyendo «Trayecto»

Plic, plic, plic

¿Se detendría el tiempo si ningún ser estuviera despierto? Si nadie está para escuchar un árbol caer en las profundidades del bosque, ¿ha caído ese árbol realmente? Pensaba, mientras esperaba a que el agua de la tetera estuviera lo suficientemente caliente para prepararse el té. Eran las tres y veintitrés de la mañana. Una nuevaSigue leyendo «Plic, plic, plic»

Volviendo a ti

Las primeras luces de la mañana me despiertan infiltrándose por un resquicio de la ventana. Me levanto algo mareado. Creo que ayer me pasé con las copas de vino; pero en aquellos primeros instantes de la mañana mis recuerdos del día anterior todavía se encuentran algo confusos. Salgo de la cama y me dirijo aSigue leyendo «Volviendo a ti»

¿Qué libro me recomiendas?

Es un día gris, de esos en los que parece que una tormenta va a desatarse en cualquier instante, pero que puede que transcurra sin que apenas una gota moje la ropa de los transeúntes despistados. En un lateral de la calle, una joven se agacha para encajar las dos llaves en las cerraduras deSigue leyendo «¿Qué libro me recomiendas?»

Difuminado

Siento el viento abofeteándome el rostro, pero pese a su rudeza, lo acepto de buen grado, consciente de que sin su presencia me sería complicado afrontar los envites del sol en aquella tarde de verano. Me encuentro tumbado en un prado, acompañado de centenares de briznas de hierba que se divierten haciéndome cosquillas en lasSigue leyendo «Difuminado»

A medias

El olvido tiene la forma de tus manos. En la ausenciairrumpe tu recuerdo,entre vuelo y caídaquedaron contenidas las palabras. Cualquier boca que besome sabe todavía a tu nombre. Voy a mentirme otra vez:me gritaré al oído que no es ciertosólo para romper este silencio. Escribiré una carta en donde digala otra mitad de las mentirasqueSigue leyendo «A medias»

Dolorosa despedida

Me despierta un soniquete que se mete en mi cabeza; no sé dónde esconderme para no oírlo. Ese toc toc corrompe la paz del momento: la casa está en silencio, todos duermen y los primeros rayos anaranjados del amanecer empiezan a brillar.  Me levanto de la cama y silenciosa me dirijo a encararme con elSigue leyendo «Dolorosa despedida»

Un poeta a la deriva

una lejana soledad marina se enmudece en el alma de quienes han llorado anocheen mis versosalguien clama por lanzarse al maren tus ojosalguien pide encontrar el timónla velase bambolea en el vientomis nochesme dicen que te olvidé poeta o poetisaquien esté del otro ladoseas humano o estés felizuna tormenta ha comenzadoel ancla al fondo haSigue leyendo «Un poeta a la deriva»

Nocturna en Santa Cruz

Escotado en acantilados sienteel viajero un horizonte africanohay bocas hambrientas de versos tibiosy una gaviota muy sola, de espumanavega en la calima de febrero. Yo, que gaviota no nací, ni humano,con el emigrar del deshabitadote lloro aquí en la serranía atlante,por esconderme en palmera y volcanesde tu oro y tu fantasma, de Castillay el guancheSigue leyendo «Nocturna en Santa Cruz»

El mar

Un taxista sin deseos recoge las maletas,murmura burlas sobre mínunca seré bien recibidomás allá del altiplano. La noche se traga los ruidosde una carretera que se tensa al horizonte.Mis deseos de mirarte fijo,de lamer tu superficie,de respirar tus vapores,tendrán que esperar. Abandonamos la principalnos adentramos en una trocha cualquierami mente se hace fangoy mi corazónSigue leyendo «El mar»

Mi rincón favorito

Hace tiempo que no visito este lugar. Siempre me ha gustado venir a pasear. Sentada escuchaba el silencio, calmaba mi alma. No recuerdo por qué dejé de venir. Siempre fue un sitio tranquilo donde nadie me molestaba, en el que podía caminar sola por el laberinto. Pero hoy está de lo más concurrido, aunque todosSigue leyendo «Mi rincón favorito»

Claroscuro

En la ausencia de un claro momentoque se asemeje al portazo de una puertao al color del solitario firmamentouna vez que la Tierra termina su vuelta… Tuya me pronuncio, lentaal pensar que aún te necesito,y que no eres parte de un mitoal que mi imaginación se enfrenta. Mas siento el dedo que delineala curvatura deSigue leyendo «Claroscuro»

La carta

Contempla el sobre que ha recogido del buzón. No lleva remite. Lo abre expectante y empieza a leer aquellas palabras escritas con mano temblorosa: Hola Paula Te casaste con Javier, el amor de tu vida. No tener hijos cubrió tus ojos de pena. Pero él te puso el mundo a los pies, intentando apartar eseSigue leyendo «La carta»

Roxanne

Apenas entró al billar la reconocí después de tanto tiempo, pero a la vez se veía bastante distinta de la que recordaba. Su cabello negro abundante se le veía un poco apagado como si ese día no se lo hubiera lavado, y nunca la había visto usar leggins. Tenía ese aspecto de chica rockera ochentera,Sigue leyendo «Roxanne»

Espectros del rombo

Hay pueblos en los que ya no habita nadie, ni queda quién cuide los muertos en los cementerios o dé sentido al campanario o a la iglesia sola. Nunca creyeron en las camelias aún en otoño, ni en las aves extintas en las ciudades y sus muros grises de hormigón desubicado. Demasiados rostros pueblan losSigue leyendo «Espectros del rombo»

Scherzo, colpa: Palabra para hogar

-¡Amor! ¡Ya llegué! MUACK -¡Mi vida! ¿Qué tal tu día? Amo este escenario. -Pésimo, detesto estar en la intemperie sin ti. -Oh, qué dulce eres, corazón mío. -Por ti soy un chocolate, ¡pero solo para tus ojos! Tenemos la ilusión de que en compañía perderemos la soledad, yo creo que distinguirlas implica más que elSigue leyendo «Scherzo, colpa: Palabra para hogar»

La quietud del caos

LC siempre dudó de sí misma. De niña se consideraba la más fea y la peor vestida. De adolescente se consideraba más marginal que todas sus compañeras que no se quedaban atrás en esa lucha por el lugar privilegiado que las pondría en el radar de los chicos interesantes. Esa marginalidad le trajo frutos aSigue leyendo «La quietud del caos»

Inercia

«Se han roto los cristales. No tienes que responder ya ante nadie porque nada queda al otro lado. Tu cuerpo, pronuncias tu nombre, intentas abrazarte. Nadie te llevará a casa, no te arroparán al caer la noche y sólo el frío conversará contigo. Todo lo que conocías ha caído al vacío. Nada queda, solo túSigue leyendo «Inercia»

Rizoma

–Doctor, ¿no ha sentido usted que pierde materia o sustancia? –De hecho he sentido que la estoy ganando más rápido de lo que deseo. ¿Por qué la pregunta, Maestro? –En estos días me la he pasado pensando… –Sano pasatiempo el suyo. –A veces creo que no. He pensado que cada cosa que hago, o queSigue leyendo «Rizoma»

La heroicidad del moribundo

Max estiraba sus extremidades y el torso ávido de conceder cierta flexibilidad a sus músculos tiesos y rígidos como garrotes. El lecho era suficientemente amplio para ejercitarse al máximo en la dolorosa tarea de desentumecerse. Este rito era necesario para poder poner los pies en la alfombra cochambrosa, que ocupaba el lateral izquierdo de laSigue leyendo «La heroicidad del moribundo»

Soledad en la estación

«Es falso que el amor es un tren que se marcha»Benjamín Prado Iba a coger el tren y no lo tenía muy claro, no sabía si la oportunidad era dejarlo pasar o subirse, el destino era un viejo conocido y la partida, una incansable batalla que llevaba mi nombre por derrota. Dubitativa, de pie, enSigue leyendo «Soledad en la estación»

M

M fue criado para ser exitoso. Sus padres se preocuparon por ponerlo en los mejores colegios tanto en la primaria como el bachillerato para que recibiera la mejor educación posible al alcance de sus bolsillos. Criado por monjas en la primaria y por curas en la secundaria. Principios católicos férreos que aseguran un futuro adultoSigue leyendo «M»

Soledades

En esta soledad horrible y fría que cargo desde que murieron todos, en esta soledad hecha a mis modos, en esta soledad que se hace mía. En esta soledad de pobre artista, en esta soledad que no he pintado y se hizo sola en mi papel rasgado, en esta soledad que me conquista. En estaSigue leyendo «Soledades»

Pérdida

Espero y espero y tú no apareces. Cómo contarte mi angustia porque no sé dónde estás. Cómo contarte este dolor en mi pecho porque no sé nada de ti. Yo creía ser tu universo, me convenciste de ello. Ahora tengo que recomponer a la mujer rota que has dejado. Comienzo a caminar sin volver laSigue leyendo «Pérdida»

Sin apetito

Pan, dime si quieres pan. Pan pa’ comer. Dime si quieres pan. Son 3’14€ caballero. Pan, dime si quieres pan. La persona al otro lado del teléfono no responde. Si quieres pan, le dice. El hombre se lleva otra cosa, pero no pan. Son 3’14€ caballero. Se le caen las monedas al suelo. Son 3’14€Sigue leyendo «Sin apetito»

La soledad como condición de posibilidad de la libertad

La Libertad, como autonomía de la propia voluntad, exige una serie de condiciones para poder ser ejercida. De la misma manera que no puedo elegir allí donde, de hecho, no hay elección, así tampoco puedo elegir donde mi voluntad se muestra vacía, se niega a sí misma, porque su falta de fortaleza no la mueveSigue leyendo «La soledad como condición de posibilidad de la libertad»

Toca antes de entrar

«Solo sé dar portazos y esperar a que toquen de nuevo en la puerta. Pedirles que entren descalzos y que no hagan ruido. Los días pasan porque el picaporte sigue sin moverse. Yo le imito, quizá en algún momento alguien recuerde que ha olvidado algo tras el umbral. O quizá lo dé por perdido paraSigue leyendo «Toca antes de entrar»

Amiga Soledad

Dice Soledad que no es amiga de muchos, pero que los que la conocen suelen quedarse por largo tiempo. Ellas no eran muy amigas, pero es cierto que no fueron pocas las ocasiones en que la chica recurrió a ella, sobre todo cuando los silencios en casa se hacían imposibles. Había ocasiones en que seSigue leyendo «Amiga Soledad»