Senectud a la espera.

En esta carrera, el tiempo me ha alcanzado,en mi piel ha plasmado su experiencia.Me he vuelto océano,surcos y remolinos me dibujan,mis huesos son ramas de arbustos secosque ya no producen frutos. He dejado de ser la de antes,la de siempre,la de la sonrisa completa,la de sueños nacientes. Mi cuerpo ya no tiene prisas,mis caminos andanSigue leyendo «Senectud a la espera.»

Viejo a los veintiuno

No puede ser. Siempre tropezando con la misma piedra. No cambia más. Otra vez Tahir la engañó con la primera que encontró. Igual que aquel otro, el petiso desacatado, no aprende más. Se les tira encima sin pensar. No como yo, que ahora estoy en otro plan, más tranquilo. Ya no es como en aquellosSigue leyendo «Viejo a los veintiuno»

Manos arrugadas

Con las manos arrugadas me llenaste de memorias, cada pliegue, cada marca, me invitaba a soñar. Eran tus historias, aquellas que pasaron por una vida ya lejana; eran el desafío a la gravedad del tiempo, negándose a caer. Con mucha atención las escuchaba como quien oye el rumor del viento, como quien palpa el sonidoSigue leyendo «Manos arrugadas»