
En la calle del Malsueño una tarde alguien hablaba
Palabras que nadie entendía a gente de recio pasar.
Rosa estúpida, pedante ególatra es esa voz de plata oro y grana
Entre las moscassordas pardas
Orines y espejos ciegos
De demasiados días con trampas.
En la calle del Malsueño, cuando las parejas se aman,
Huelen a tocino rancio, carbón y ajo; sudor añejo;
No les digas que tú para eso te escondes en terciopelo,
Porque ellos tocan sábanas con manchas de vino.
Y es que no hay lugar para la elegancia
En las camas de la calle del Malsueño.
En la calle del Malsueño no busques el balcón de la patria,
Jamás desfiles victoriosos, cabalgatas, oropeles, tribunas
Ni procesiones de santos, palios, inciensos ni vírgenes antiguas:
Son portales estrechos y sombríos de sórdidos rumores;
Ventanas selladas al mundo del nácar y almidón;
Callejón sin salida, viento inmóvil de poca promesa, o ninguna,
Pero aún queda la memoria del que murió hace diecisiete años.
No importa quién era ni porqué lo mataron
Fue de un tiro… ¿O quizás de un navajazo?
Les hablas de tus bellos tiempos pasados
Que dictan tus días futuros; evocación de cristal rubí,
Y ya huelo a evanescencia y capricho, vanidosa Chanel.
Pero aquí el tiempo es paso de tiempo grave y oscuro,
Que marca su compas con ojeras, y estrías en el corazón.
¿Quién te escuchará a ti en la calle del Malsueño? Voz de Chanel
¿Qué hace aquí tu voz? ¿Qué vana poesía nos vendes?;
Mercado de ensueños,
¿Sabrás entender las vagas letras de esa pared?:
AQUÍ ESTUVE YO – 1926
Testimonio de alguien que pasó, sentencia de que nunca volverá,
Sentencia de que nunca más debería volver… como tú:
Voz de puntillas,
Voz de: a las cinco el té;
Voz de Chanel.
Por: Lluis López Sanz (Escritor de Letras & Poesía)
https://www.twitter.com/amadisdetiana

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