En la luz se disipa tu ausencia, pero últimamente sólo he sabido esconderme en la penumbra donde tus brazos me albergan, donde el recuerdo me condena y emerge de la noche una soledad entrañable que te mantiene siempre a mi lado.
Te has ido y no sé si fui detrás de ti o has clavado en mi espalda tus huellas; y ahora es como si tus labios formaran su camino en mi cuerpo, como si nacieras en el cauce de mi soledad y me llevaras a desiertos abismales y secos que hoy llueven de ti –o contigo-.
Las tormentas abren paso al dolor de donde te has ido, a donde ya no vas a volver, en donde has dejado tu cuerpo abatido tirado en el sofá, donde hoy sólo queda el eco de tu voz y a veces, casi en silencio me llegan fantasmas en insomnios criminales, que te dibujan en las noches, en mi cama y desnuda, que me traen a tus mares y me hundo en ti…
Y tu cabello que me aguarda y me asfixia, y tu olor que nunca compadece y me agobia, tu cuerpo que no deja nunca de asecharme y mis labios que se queman en cada beso que no has dado. Y yo, y tú, y el recuerdo que me abraza en la soledad y tu ausencia siempre detonando en las paredes. Y ya no sé si es aferrarme a ti, o huir de mí.
Por: Andrea Canabal (México)
instagram.com/andreacanabal
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