Una tarde de café
le robó el sueño a tu noche,
cargada de ausencias.
Canciones como fantasmas,
acordes en pena vagando sobre tus cuerdas.
Rimas errantes buscando descanso eterno.
Cama con espinas,
luna de tequila y musas con resaca.
Diste a luz aquella noche
el principio del final,
ataste tu nudo a mi garganta.
Fuimos solo un relato inacabado,
risas de cafeína en tazas rotas.
Mi voz servida en tu guitarra,
un rato que acaba pronto
y no muere nunca.
Tu canción de despedida escrita
en mis ganas de quedarme…
un abrazo con puntos suspensivos.


Deja un comentario