Acierto tanto que quizá debería empezar a inventar.
Pero hasta entonces, mientras espero, acompáñame hasta la luna.
Quiero mostrarte la vista.
Ven, que quiero compartirla contigo.
Sube, te llevo. No, no me haces daño. Sí, estoy cómoda. ¿Tú estás bien?
Mientras tanto, vamos a contar mentiras y medias verdades.
Mientras tanto, vamos a crear problemas.
Y después los solucionamos. Qué más da el nudo si luego se destensa.
Pero la cuerda cede y se desgasta.
Quizá no valga solo con la empatía de ver el perdón en los ojos del otro.
Quizá un “ya es tarde” a tiempo duele menos que un “tranquilo, no importa”.
Arréglalo, porque no veo en tus ojos indiferencia. O no quiero verla.
Déjame sola un rato, que asimile el caos. Y luego vuelve, calado hasta los huesos.
Dime algo porque no puedo con otra der(rota).



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