Cabello cenizo entre tus dedos,
caricia simultánea a mi cuello;
despiste a los ojos de curiosos
que vagamente nos miran con recelo.
Tus ojos quitan la carne de mis huesos,
envenenan el aire que respiro
y entonces…
Las palabras se atoran en mi cuello,
pasan varios años entre los dos;
imagino tu castizo recuerdo
sembrar alegría en este ardor.
Me hablas de cosas tan vanas;
se sienten como una ducha de transformación,
al final te marchas y me dejas
con cenizo cabello y desilusión.



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