Giglio

Santo espíritu te vio
y allí yo te conocí.
No sé cómo sucedió
En tiempo de ocre y marfil.
Curioso que siempre
pero también que nunca.
Que vas y vuelves,
que siempre me buscas.
Tres ciudades
y muchos mundos
vivieron cundos
nuestras edades.

Estuve a tu lado
y tú en frente,
cuando nadie miente
después de amado.
Dos idiomas
y cuatro casas,
donde me tomas
mientras pasa.
Vestido verde
y ojos azules
muestran mi suerte
y hablan de verte.

Intuyo que callo
aquello que tú
ya me dijiste.
Sé que existe
el dicho tabú
de tu descaro.
No sé si es miedo
o complejo,
pero te pido remedio
para tanto alejo.

O bien habla de Dante
o idioma de caballero.
Por favor ponte delante
y déjame ser tu Homero.

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