Ella (Colombia)

A las doce.

Sigo respirando.
Tal vez cuando lleguen las doce
me ahogue en mis deseos convertidos en uvas,
tal vez cuando lleguen las doce

este vacío eterno se desvanezca por fin.

365 días y sigo respirando.
Más de cien años y sigo respirando.
Qué cruel naturaleza que me permite seguir haciéndolo.

¿Cómo explicarle a mi razón que mi alma sufre?
Este llanto interno que ahoga los deseos fervientes que se pierden
entre remolinos creados por la corriente,
abismal llena de ira, profunda y pronunciada.
Finjo en mi memoria lo que mi rostro oculta,
finjo en mi cuerpo lo que contradicen mis palabras.

Soy río habitado por rocas que moldean los hábitos.
Soy río silencioso que debajo del agua grita entre golpes,
me escondo en los espacios
entre rocas derrotadas y acumuladas en el tiempo.

Soy claro por fuera y en el fondo la oscuridad me ciega.
Bebo grandes sorbos de la vida porque tengo prisas,
camino descalza entre filosas estatuas marinas
que se perdieron en el derrumbe de la tierra.
Esta pequeña ruina llamada vida sigue respirando.
Se agota.

Tal vez cuando lleguen las doce
las campanas me dejen sorda,
el eco es un sismo de magnitud letal.

Aquí estoy,
ya ha pasado la hora.
Y sigo respirando.

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