Amor canalla
Te amo,
con la cintura,
con la sombra de los ojos,
los labios…
la calentura
que da vivir;
y ese desmayo lento
que tienes
al caer la tarde.
Y también lo hago
de cintura para arriba,
con tus rincones,
atravesados;
y tus encuentros,
arrinconados;
en la memoria
de los cajones
de tus sombreros.
Nada me impide amarte,
ni soy distante.
Tampoco,
nada me obliga a hacerlo;
y quiero,
porque quiero.
Nada me empuja
ni me encamina
hacia tus encuentros.
OJOS DE TANGO
Nadie tiene al alcance
la vendimia de sus ojos;
solo mis manos
saben de eso.
¡Que descubren misterios
cuando los toco!
y los abrasan,
de rojo,
como la sangre
de mis encuentros.
Ni ella misma lo sabe,
cuando la miro,
así desnuda,
y la prendo en los labios
de mi cintura.
Ni ella misma comprende
que son sus ojos
los que me entienden
y, con su celo,
atan
las mariposas
de mi desvelo.



Deja un comentario