Miguel Ángel García García (España) Opinión

He fracasado, ¿y qué?

Por: Miguel Ángel García García

El fracaso como parte del proceso creativo. Aprender a gestionarlo.

Como escritor, o al menos como intento de ello, me tengo que enfrentar al fracaso bastante a menudo, mi síndrome del impostor apuntaría que en más ocasiones que a los éxitos, pero eso es tema de otro artículo. En nuestro día a día, nos dediquemos a lo que nos dediquemos, nos encontramos con situaciones que nos hacen sentir que hemos fallado, que nos hemos equivocado, en definitiva, que hemos fracasado.

Errar es de humanos, eso dice el refrán, sin embargo, equivocarnos nos sigue generando multitud de sensaciones amargas que pueden llevarnos a lugares oscuros de nuestra mente, sumirnos en procesos de desánimo, abatimiento y frustración. Tal vez sea, precisamente, porque nos recuerda que somos humanos, meros mortales, que no somos perfectos ni lo podemos ser. Aprender a gestionar los fracasos es algo fundamental para preservar nuestro bienestar emocional. En este artículo voy a explicar cómo encaro esos momentos de desaliento fruto del fracaso, y cómo este forma parte del proceso de creación.

Un escritor, o cualquier persona que se dedique a alguna faceta creativa, está expuesto constantemente al fracaso: uno de los objetivos de la creación es la difusión de la obra y, por lo tanto, el sometimiento al juicio público. En el caso de que nuestra obra no se valore del modo que esperábamos nos va a provocar una sensación de desánimo y de haber fallado irremediable. Yo, por ejemplo, recibo cada cierto tiempo rechazos por parte de editoriales para publicar mi primera novela, también revistas que no quieren publicar algún relato escrito por mí, incluso, cuando logro que se publique no recibe el apoyo mediático que esperaba, no gusta tanto como creía que iba a hacer. En estos momentos me siento fracasado, que mi tarea como escritor no tiene sentido y que debería abandonar, volver a trabajar en alguna oficina.

El consejo que les doy a continuación tiene mucho que ver con la causa de esa sensación de fracaso: la esperanza o creencia. Hemos de saber relativizar el impacto que tienen nuestras publicaciones, que algo no salga como esperamos no quiere decir que sea un fracaso, tener las expectativas muy altas puede ser un causante de esta caída tan abrupta a la sensación de fallo, si nos planteamos la publicación de nuestra obra con moderación no percibiremos unos números bajos como algo malo. Además, tenemos que ser capaces de valorar nuestra creación por su contenido o valor que nos aporta a nosotros, no por las cifras que mueve o los comentarios que recibe. Si estás feliz con lo que has hecho, si has reflejado lo que querías reflejar, transmitir lo que querías transmitir, no te preocupes de los ‘me gustas’, ‘retuits’ y demás simbología de aprobación social.

Sin embargo, otro de los motivos que nos pueden provocar la sensación de fracaso es que nuestro trabajo no cuente lo que queremos contar, que no nos deje la satisfacción de una buena obra, la plenitud de haber puesto todo para escribir la infinidad de emociones que buscamos expresar. Es algo natural que tenemos que saber normalizar. Tengo incontables escritos en mis cuadernos sin terminar porque no me parecen los suficientemente buenos, porque considero que no cuentan lo que quiero que se lea, porque aun estando escritos por mí no tienen mi voz.

Pero, esto que nos produce tal desazón y decepción no puede ser una traba para la creación, y aquí viene mi consejo: aprender de esa obra, entender qué es lo que no te gusta de ella, qué debes cambiar para que sea lo que imaginaste cuando comenzaste a elaborarla. Fracasar forma parte del proceso creativo porque es la principal forma de aprender y mejorar.

No pretendo venderles una idea de ‘mente positiva’, no creo en el optimismo exacerbado que conduce a una realidad utópica en la que todo lo malo termina por tener consecuencias positivas, tristemente, la vida no es así. Fracasar es humano, es cierto, hemos de normalizarlo y aprender de ello, también es cierto, pero no podemos caer en el conformismo y esperar que las cosas salgan mejor porque sí. Hay que trabajar.

Crear es dejarse la vida en la obra, sangrar hasta que el papel o lienzo desaparezca bajo la carmesí tinta y, por ello, tiene que doler. Tienes que fracasar para crear, porque solo así darás luz a aquello que siempre quisiste contar y no supiste cómo.

3 comentarios

  1. Brillante entrada! Más que esclarecedor y profundo análisis; de aquello que se cree desechable y es solo una enseñanza en el largo camino del aprendizaje que no posee fecha de vencimiento. Un cordial saludo.

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