nos hemos cansado, el uno del otro,
se ha agotado
la novedad y el entusiasmo,
y la verdad con su cara de tristeza,
de pirómana,
nos ha tirado abajo la puerta
y tuvimos que desalojar la casa
en paños menores
estamos hasta la coronilla,
para no matarnos
(por el amor que nos tuvimos,
que no fingimos),
no queremos seguir pagando
para continuar con el rodaje de la peli
que ya vimos, que ya fuimos
entendemos de sobra
que ningún cine se atrevería
hoy a estrenarla

c. a. campos
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